miércoles, febrero 07, 2007

Vinieron De Dentro De... (They Came From Within)

Al término de realizar Crimes of the Future y debutar en la dirección para televisión con un capítulo de media hora para la serie Programme X, Cronenberg acude a Cinepix, una pequeña distribuidora de películas eróticas del país. Formada por André Link y John Dunning, Cinepix se interesa por el siguiente proyecto de Cronenberg, un guión llamado Orgy of the Bloody Parasites. John Dunning busca financiación en la CFDC, pero fue rechazado de inmediato. En ese momento, la política del CFDC era colaborar con películas que más tarde pudieran reportar beneficios a la industria cinematográfica canadiense, y consideraron el proyecto como demasiado extraño y experimental.


Cronenberg buscó en todas las compañías productoras dedicadas al terror de bajo presupuesto dinero para realizar la película. Cuando llegó a Los Ángeles se encontró con Jonathan Demme (realizador de El Silencio de los Corderos, entro otras). Para el estupor de Cronenberg, a Jonathan Demme le habían ofrecido dirigir Shivers (que ese era el nuevo nombre de Orgy of the Bloody Parasites). Cronenberg quedó muy desilusionado ante esta traición: los chicos de Cinepix querían su guión, pero buscaban a otro para dirigirlo. Cuando regresó a Toronto se encontró con un mensaje de la distribuidora diciéndole que han conseguido el apoyo del CFDC para la película y han decidido que la dirija él. El presupuesto será de $180.000, y de la producción y la banda sonora se encarga Ivan Reitman, un checoslovaco habitual del ambiente underground, que años más tarde se hará popular gracias al bombazo de Los Cazafantasmas.


Argumento

Edificios Starliner. Un complejo residencial de lujo, en una isla de ensueño a solo doce minutos de la ciudad. En éste, reside un doctor que cree que el hombre ha perdido su capacidad instintiva. Para ello, crea una especie de parásito que exalta las sensaciones inhibidas por la moral social y se transmite por contacto físico directo a través de la boca o por cualquier otro orificio corporal. La libido de los portadores se ve afectada hasta el punto de sentir un enfermizo deseo sexual.


La crítica dijo...

“En la película Cronenberg cristaliza varias de las actitudes más negativas de nuestra sociedad sobre el cuerpo, la sexualidad, las mujeres y todos los pensamientos progresistas.”
Robin Wood “Un point de vue dissident sur Cronenberg.”

“El convulsivo nihilismo que rezuma la película rechaza una visión estática de existencia. Cronenberg no mantiene postura moralista alguna ni pretende asentar discursos constructivos (...) puesto que su punto de vista es sobrio y distanciado. La violencia de cierta secuencia está al servicio del necesario contraste estético para entender la cinta.”
Antonio José Navarro “David Cronenberg. Los secretos de la Nueva Carne.”

“Un escalofriante y repulsivo cruce entre La Noche de los Muertos Vivientes y La amenaza de Andrómeda. Brutales Fx de Joe Blasco, ambiente claustrofóbico y el retorno de Barbara Steele al cine de terror, para una especie de metáfora profética sobre los excesos de la era del amor libre, de los 60, y su apocalíptico final a causa del SIDA.”
Jesús Palacios “Vinieron de dentro de...”

“La revelación de Cronenberg y un film muy mediocre, pese a lo divertida que resulta su determinación de reunir los esquemas narrativos de La Noche de los Muertos Vivientes y El Coloso en Llamas en una especie de himno a la truculencia que la catapultaría a la condición de minimito.”

Carlos Aguilar “Vinieron de dentro de...”

Anécdotas

La película ostenta unos apañados Fx cuando se trata de mostrar a los revoltosos gusanoides en el interior del estómago de las lujuriosas cobayas: “usamos globos bajo el torso falso de Allan Migikovsky. No se nos ocurrió utilizar condones, hoy en día lo más usado, sino globos; simple y brillante.” Un trabajo eficaz de Dick Smith. No tan brillante es la presencia de los bichos, más falsos que un billete de 2.367 ptas.: “los gusanos estaban hechos con espuma de látex y con un muelle dentro para darle elasticidad. Normalmente eran manipulados por filamentos de hilo de pesca, nada muy elaborado. Muchas veces se solucionaba en el montaje, o si no con las técnicas más simples. Por ejemplo, cuando el bicho husmea alrededor del desagüe de la bañera, Danny Goldberg, el ayudante de dirección, hacía de marionetista con el dedo desde abajo.”

Una escena muy recordada por los mitómanos es aquella en la que Susan Petrie besa a Barbara Steele. Precisamente fue esa la primera escena que Barbara hizo a su llegada al rodaje. Por lo visto, Susan tenía problemas para llorar ante la cámara, ni siquiera la cebolla hacía efecto, y en última instancia, le pidió a Cronenberg que la abofetease ante de la escena. Y así fue: antes de gritar acción, David y Susan fueron a la cocina, y el resto del equipo permaneció atento oyendo los sopapos, uno detrás de otro, que culminaron en el sollozo de Susan. Barbara estaba alucinando, y después de la toma “se levantó - recuerda Cronenberg -, me cogió por las solapas y me levantó diciendo: “¡eres un cabrón! He trabajado con algunos de los mejores directores del mundo, he trabajado con Fellini, y nunca en mi vida he visto a ninguno tratar así a una actriz. Eres un cabrón.” Cuando estaba a punto de darme un puñetazo le dije: “no, Barbara, no me pegues. Ella me lo ha pedido, no me ha gustado hacerlo, pero tenía miedo de que hubiese que repetir la toma...”. “¿De verdad?.” “De verdad.” Barbara me ofreció su ante brazo y me pidió que le demostrara con qué fuerza había golpeado a Susan. La golpeé. “¿Así de fuerte?” preguntó. “Sí” respondí. “Hmmm” dijo ella. Después hubo una pausa y ella mantuvo su mirada fija sobre la mía. Luego me preguntó: “¿Tengo que llorar yo en alguna escena?”.”


Coste, recaudación y premios

Tuvo un presupuesto de $179.000, y consiguió recaudar $5.000.000; además recibió el Premio Mejor Película en el Festival de Cine Fantástico Sitges en 1976.

El Cine de David Cronenberg (III)


Poco a poco se interesa por los aspectos más prácticos del medio, empieza a leer revistas técnicas que le familiarizan con los términos que hasta entonces desconocía y frecuenta la Toronto Film Society. En 1966 ya está preparado para rodar su primer cortometraje en 16mm. Escribir Transfer no le supuso ninguna dificultad, lo duro vino con la puesta en práctica del hecho cinematográfico; él mismo se ocupó del trabajo de dirección, de cámara y de montaje. En total, una inversión de $300. La anécdota a contar se dispone en un paisaje nevado: alrededor de una mesa preparada para el almuerzo se desarrolla una singular relación de dependencia de un paciente con su psiquiatra. No hay lugar para la lógica.

La experiencia se traduce como algo muy excitante, a la vez que frustrante cuando descubre la dificultad de poner en imágenes lo que pulula por su cabeza. En el 67 se fecha se segundo corto, From the Drain. Durante un cuarto de hora y en 16mm., dos hombres completamente vestidos y acomodados en una bañera, hablan sobre una guerra bacteriológica que ha tenido lugar en ese futuro. Finalmente, una planta mutante animada con la técnica del stop-motion, trepa por el desagüe y estrangula a uno de ellos, veterano de la guerra; el otro, un agente secreto, coloca sus zapatos en un armario que alberga el calzado de otras personas, muertas como víctimas de un complot gubernamental para acabar con los veteranos de guerra.

Los dos cortos fueron donados a la Universidad de Toronto, en la que Cronenberg se graduó en Lengua y Literatura Inglesa en 1967.

En 1969, solicita una subvención para hacer una película al Consejo de las Artes de Canadá, pero a finales de los 60 todavía no existe una categoría de ayuda al cine (a partir del año siguiente se considerará) y Cronenberg se ve obligado a venderles un proyecto de novela, por el que recibe $3.500, toda una fortuna para el joven artista, que se hace con una Arriflex de 35mm. Para rodar Stereo. El guión se desarrolla en un tiempo futuro, cuando la Academia Canadiense para la Investigación Erótica pone en práctica las teorías de un parapsicólogo (interpretado por el propio Cronenberg), sometiendo a siete jóvenes adultos a una forma de neurocirugía que les hace perder el habla, desarrollando su potencial para comunicarse telepáticamente; una función que se pretende definitiva para “poder derribar los muros de la inhibición social”. Se mantiene que el éxtasis sexual es el punto en que la sensibilidad telepática alcanza su grado súmum, con lo que los cobayos son excitados con todo tipo de drogas, afrodisíacos y orgías. Su estado mental, sin embargo, se les hace insoportable, y provoca situaciones violentas entre ellos, por lo que deberán ser aislados, llegando algunos a suicidarse.

Cronenberg se responsabiliza del guión, que en realidad iba inventando a medida que la película se realizaba; de la fotografía en blanco y negro, de la dirección, producción y montaje, e incluso colabora en la parte dramática con el papelito del doctor Stringfellow, el hombre que plantea las teorías telepáticas. El hecho de rodar en 35mm. Era toda una tentación para un cineasta underground acostumbrado al super 8 y al 16, y ante la dificultad, por cuestiones monetarias, de filmar en 16 con el sonido sincronizado o hacerlo en 35 con el sonido fuera de sitio, Cronenberg se decantó por la segunda opción, mucho más interesado en experimentar con un nuevo método que en hallar la fusión entre técnica y contenido.

Su siguiente largo es Crimes of the Future en 1970, para el que recibe una subvención de $15.000 del Canadian Film Development Corporation. De nuevo en una época futura, unos productos cosméticos, fabricados por el dermatólogo loco Antoine Rouge (de nuevo Cronenberg), han provocado una enfermedad conocida como “mal de rouge”, acabando con la vida de millones de mujeres adultas. Rouge ha desaparecido, y ahora su principal discípulo, Adrian Tripod (Ronald Mlodzik), debe buscar una solución. Mientras algunos machos empiezan a desarrollar nuevos órganos sin función aparente, Tripod se une a un grupo de pedófilos heterosexuales, que pretenden fecundar a una pequeña niña. La cría es raptada y Tripod es el escogido para inseminarla, pero cuando está cerca de ella siente la presencia de su maestro desaparecido...

Cronenberg habla de una fusión psíquica de los sexos. La idea de un hombre reencarnado en mujer, pero consciente de su pasado como hombre, es la metáfora de una regresión a la infancia, cuando las diferencias entre sexos no existen más allá de las manipulaciones adultas y las convenciones externas. “En Crimes of the Future quise hablar de un mundo sin mujeres, dónde los hombres se ven obligados a absorber la feminidad del planeta, porque la dualidad y el equilibrio son necesarios”.

Los dos primeros largos de Cronenberg nunca fueron distribuidos internacionalmente y, por su difícil localización en vídeo, siguen siendo las perlas más apetitosas para los incondicionales del director.

El Cine de David Cronenberg (II)


David Cronenberg nace el 15 de Marzo de 1943 en Toronto (Canadá), en el seno de una familia intelectual de clase media. De madre pianista, es la dedicación de progenitor, que además de llevar la crónica filatélica del Toronto telegram y redactar artículos para el Reader´s digest y similares, escribía historia de crímenes en la revista True detective, lo que llamará la atención de David hacia la literatura. “Escribí mi primera novela cuando tenía diez años, tenía tres páginas, pero para mí era una novela, naturalmente”. Algunos años después, entre sus principales apetencias se encontraban Nabokov, Camus, Burroughs, Sartre, Henry Miller, y otros tanto escritores comprometidos, o al menos comprometedores. A la edad de dieciséis recibe una carta del editor del Magazine of Fantasy and Science-Fiction, diciéndole que la historia que le había remitido llegaba tarde para ser publicada, pero que su trabajo les había parecido interesante y que por favor enviara más. Cronenberg se sintió muy halagado por aquella carta, y a la vez sorprendido, ya que, aún hoy, no recuerda haber remitido ningún relato.

La primera inquietud científica de David durante su juventud estuvo relacionada con la entomología, especialmente con los lepidópteros, por los que denotaba una fascinación poco habitual que le hacía estudiar su comportamiento desde un punto de vista privilegiado. En 1963 entra como estudiante de bioquímica en la Universidad de Toronto, pero la experiencia no resulta tan apasionante como esperaba y abandona un año después: “Creía que los mejores científicos eran los chalados, los creativos y excéntricos como cualquier escritor y artista. Fue una decepción descubrir que no era así”. Desengañado, decide potenciar su faceta de plumilla y se matricula en Literatura Inglesa, una experiencia que le resultará mucho más enriquecedora: “Allí todo el mundo estaba loco y apasionado, eran grandes lectores y se emocionaban con las mismas cosas que yo. Aquello era fantástico”.

La atracción por lo cinematográfico del joven Cronenberg no se presenta de forma acentuada hasta sus veinte años, durante su estancia en la facultad: “Nunca fui un cinéfilo. Tenía amigos que pertenecían a cine-clubs, y alguna vez me habían llevado a ver películas que ellos consideraban fabulosas, cosas de Fellini, Bergman... Eran auténticos fanáticos, pero yo no tenía nada que ver con ellos”. Es cuando ve Winter kept us warm (David Secter), que Cronenberg descubre el poder de la imagen en movimiento, un lenguaje casi equiparable al de la literatura en sus infinitas posibilidades.

El Cine de David Cronenberg (I)



Este estudio lo hicimos entre Enrique de Elías y un servidor para nuestros estudios de Producción de cine y TV. Espero que os guste.

Prólogo

Coincidiendo con el estreno de la última película del director canadiense, aprovechamos para publicar un extenso trabajo sobre su biografía, filmografía y anécdotas de algunas de sus películas. Debido a la extensión del mismo, hemos considerado oportuno presentarlo en dos partes. Esta primera incluirá su biografía, y su filmografía comentada hasta Videodrome. La segunda parte, prevista para la semana que viene, seguirá el recorrido por su filmografía hasta la que por el momento es su última película, Una historia de Violencia.
Hay pocos directores de cine fantástico que como Cronenberg hayan creado todo un universo totalmente identificable y personal. Incluso ha originado un movimiento filosófico que ha influido de manera notoria en la literatura y en el cine posterior: La Nueva Carne, base para infinidad de nuevos escritores como William Gibson y Bruce Sterling, que enmarcaron sus obras en un futuro más o menos próximo con una cultura post-industrial de alta tecnología, controlado por las multinacionales donde las máquinas interactúan con nuestro cuerpo, donde las drogas y la realidad virtual crean nuevos espacios de percepción. Es lo que se llamó movimiento cyberpunk. Su homólogo en cine se denomina Splatterpunk, que es lo mismo que utilizar el gore - sinónimo de splatter - como revulsivo para denunciar estamentos políticos y/o sociales tal como lo hizo la corriente punk inglesa de los 70: así tenemos títulos como “Blade Runner” (1982) de Ridley Scott, “Tetsuo” de Shinya Tsukamoto o “Hardware” (1990) de Richard Stanley. De lo que trata la nueva carne es de mutación, de crear nuevos miembros a raíz de la interacción del metal con el tejido humano, de manipular nuestro propio cuerpo a base de tatuajes, piercings, escarificaciones – cicatrices “decorativas” – e incluso hay quien va más allá, llegando a marcar su piel con hierros al rojo o alterando sus genitales para alcanzar un nuevo estado místico de percepción de la realidad; inventando aparatos que ayudan a mejorar nuestra calidad de vida, como son los marcapasos, las prótesis mecánicas, las futuras mascotas robóticas, etc.
En este estudio, intentaremos acercaros el cine de Cronenberg a través de su vida, su filmografía y la película más representiva de su manera de ver el cine (“Videodrome”) y de su particular concepto de tratar temas como el sexo, la medicina y las relaciones de los individuos con estos dos conceptos.





Sally Shapiro



El italodisco mola, señores. Ahora que a Coca-cola le ha dado por recuperar el mega-hit de Baltimora "Tarzan Boy" es buena oportunidad de hacer mención a un género lo suficiente denostado por la crítica ''seria'' como para que el que esto suscribe se acercara con cariño y, he de reconocerlo, la piedad que se merece todo aquel que es marginado por la masa intelectual. El italodisco es, ni más ni menos, que música disco originada (y originaria) en Italia, con un acento preeminente en las líneas de sintetizadores futuristas. A finales de la década de los 80, un latino aficionado a mover las caderas llamado Giorgio Moroder le da por experimentar con los primeros sintetizadores, añadiendo a sus queridas canciones house provenientes de la negroide chicago, un tapiz galáctico que le venían como anillo al dedo para desligar un poco el monótono cariz sexual y sudoroso que tanto le debía el house al funky, y expandir un nuevo concepto de lujuria un tanto más futurista, glamourosa y cibernética. Si recordáis los gloriosos temas que realizó junto a Donna Summer sabréis a lo que me refiero. Durante los primeros años de la década de los 80 fue cuando el italodisco gozó de una mayor aceptación entre las discotecas (antes no eran clubes) de toda Europa, creando gemas hedonistas (que en ocasiones han pasado a formar parte del imaginario colectivo) tales como "Boys" de la neumática Sabrina, la melancolía preñada de piano de Gazebo en "I Like Chopin", las letras dadá de Righeira (¿recuerdan 'No Tengo Dinero' o 'Vamos A La Playa'?), la 'Dolce Vita' de Ryan Paris, el italotravestí de Miko Mission en "The World Is You" (con uno de los estribillos más descacharrantes que recuerdo: 'Barcelona yo tengo corrida en la plaza de toros/Now in New York I´m Singing For You/Oh, Oh, Oh'), el "Baila Bolero" o el "Happy Station" de las pizpiretas Fun Fun, la sensualidad MILF de Spagna en "Call Me" o "Easy Lady"...
Entrando en la primera década del Siglo 21, un resurgir del electro propició que muchas bandas tomaran el camino italo para bordar canciones exquisitas, llámense Legowelt, Bangkok Impact, Orgue Electronic o, si me apuran, los mas houseros Metro Area o Michael Mayer, casándolo con el minimal aleman. Y en este 2007 ha aparecido (mentira, el disco se publicó en diciembre de 2006) el disco de una chica desconocida, que no da entrevistas, rubia, llamada (falsamente) Sally Shapiro. Un disco que rezuma italo por los cuatro costados, un pedazo de galleta producida por el sueco Johan Agebjörn (1), que de haber salido unos cuantos meses antes habría encabezado más de una lista (en el webzine pitchforkmedia puntúan con un 8,5 su disco). "Disco Romance", ya desde su bello título, es toda una declaración de intenciones, amor a un estilo plagado de canciones de éxito efervescente y estribillos pegajosos. "I´ll Be By Your Side", "I Know" (Moroder 100% y una de las mejores canciones que el que esto escribe ha escuchado en mucho tiempo), "Find My Soul", "Anorak Christmas"...hit tras hit van cayendo, mientras no podemos más que seguir abriendo los ojos y limpiarnos las babas, frotándonos los ojos (y los oídos) para hacernos creer que sí, que es una realidad, y que ojalá haya venido para quedarse.
Aunque todo apunta a que Sally Shapiro sea una inteligente invención del señor Agebjörn (en su web declara que Sally es muy tímida, que dará muy pocas entrevistas sólo vía email y que se trata de un proyecto de estudio), seguramente este sea el comienzo de más gozosas canciones de esas para bailar 'con lágrimas en los ojos': melancolía y hedonismo, gracias a Sally Shapiro. No se la pierdan, por lo que más quieran.


(1)
Johan Agebjörn es sueco y productor de música electrónica, único miembro de un proyecto de ambient y reciente padre de familia, criado en la composición de piano clásico.

La noche de Rob


Rob Zombie, lider del grupo de metal White Zombie y director de películas medianamente salvajes, entre la que se encuentra la estimable y spaguetti-westerniana "Los Renegados Del Diablo" se está haciendo cargo del remake de la obra maestra de John Carpenter "La Noche de Halloween". El proyecto se vió interrumpido debido al triste fallecimiento en atentado islamista en Jordan del productor de las películas de Halloween Moustapha Akkad en 2005 y se especulaba conque fuese una película del tipo ''vs.'', como "Jason vs. Freddy", contando esta vez con el villano de "Hellraiser" Pinhead. Menos mal que recapacitaron, y decidieron darle una vuelta de tuerca a la historia de un joven desequilibrado que, años después de asesinar a su hermana y su novio, escapa del centro sanitario donde estuvo recluido para dar buena cuenta de las babysitters del barrio. Dicho remake, que tiene el título provisional de "Hall9ween'', lo tenía en sus manos Oliver Stone antes de decidir remendar todos sus pecados antipatrióticos filmando "World Trade Center". La decisión de darle el proyecto a Rob Zombie la veo aquí como muy acertado. La música y parte de la producción irán a cargo de John Carpenter, osea, Dios.

Abrazados desde hace 5.000 años


Muertos y enterrados. Y abrazados. Arqueólogos italianos acaban de encontrarlos. ¿No os parece precioso?... Sobran las palabras.

Holocausto Canibal: El Remake


Sí. Han leído bien. Ruggero Deodato, el infame creador, hace ya 28 años, del falso documental más famosos de la historia del cine, "Holocausto Canibal", anuncia que estrenará su pertinente remake en el 2009. Como podemos ver en IMDb, Ruggero dispone ya de dos guiones completamente distintos, uno situado en Italia y otro en la jungla (vaya, como la anterior) y el título del proyecto, por ahora, es "Cannibal Metropolitana". Cabe preguntarse los motivos de la realización de este remake: el cine de terror más descarnado y salvaje está haciéndose un hueco (después de los trabajos de Eli Roth en Hostel, de Rob Zombie en "Los Renegados del Diablo" o de Alexandre Aja en otro fantástico remake, "Las Colinas Tienen Ojos") y una apuesta a punto de las salvajadas que los occidentales cometemos con los ''subdesarrollados'' podría convertirse en material inflamable. Eso sí, esperemos que esta vez no mate animales, que si los usa, que sean animatronics. ¿No tenéis curiosidad por saber cómo enfocará el remake? Yo sí, desde luego.

martes, febrero 06, 2007

La Celda (The Cell, Tarsem Singh - 2000)


Que si un pastiche entre "El silencio de los corderos" y cualquier película "de psicópatas" (dígase esto en un tono de "crítico purista despectivo"), que si es la versión femenina de "Matrix" (pero ¿qué demonios...?), que si tan endeble trama no se puede sostener con tamaña imagineria visual...
Olvídensede todo lo que han oído y leído hasta ahora acerca de "La Celda". Es todo mentira. Incluso esta humilde opinión también es mentira, porque se ha visto claramente influida por la borrachera de imágenes que componen la celda.
A saber: Una científica, un asesino en coma, un detective, una chica encerrada en un cubo de cristal, una búsqueda, escaso tiempo, el desierto, un caballo de madera, un reloj... eso, ni más ni menos, es la trama. No importa que los elementos creen confusión. Tarsem Singh los dispone para perturbar, para componer su obra como si de un auténtico poema se tratase (simplemente con observar, !admirar!, la secuencia final, que establece un paralelismo entre redención/salvación absolutamente deslumbrante, basta).
La primera secuencia ya perturba (y me da exactamente igual que parezca un anuncio de colonias...¿acaso la publicidad, por sí misma, es nociva?). Observar el caballo, vivo hace unos instantes, convertido en madera, con una pata alzada, la silueta recortando la figura...
Tiene momentos de belleza cruel y cruda que se cuentan a puñados. Tarsem dispone sobre el tapiz los elementos que comentábamos antes. Usa lo justo el ordenador (los escenarios son reales) y no se preocupa de explicar temas que no interesan. Porque lo que verdaderamente le interesa a Tarsem y lo que debe interesar al inquieto espectador que, virgen, se acerque a esta película, es encontrar un sentido a sus sueños, emborracharse con imágenes nunca antes vistas... objetivo final ( y, a veces, único) del arte de contar historias por medio del cine. Y a quien le importa la trama? A mi no, desde luego.

Flores Para Algernon (Daniel Keyes)


Flores para Algernon te llega muy dentro. Sabe donde tocar, donde llegar, como remover las conciencias ajenas, como convertir una aparentemente sencilla obra de "medicina - ficción" en todo un tratado sobre la tolerancia y el afán superador que aún mantienen algunas personas.

La trama es sencilla, clara y cristalina como los sentimientos de Charlie, un retrasado mental de 32 años que se somete a una operación quirúrgica con el objetivo de ver incrementado su CI (Coeficiente Intelectual).

Está escrita en primera persona: Charlie va desgranando en los llamados "Informes de progresos" retazos de su vida y su experiencia con las personas y el ambiente que le rodea. Desde el primer informe, Keyes sabe llevarte a su terreno (era un experto en el trato con personas disminuidas) y sufres un proceso de empatía con el personaje del que dificilmente te llegas a desprender. La ingenuidad del personaje, solo atachable a su defecto psíquico, nos hace ver el mundo despojado de toda maldad, lo que confiere al relato un patetismo añadido. Keyes apoya su relato en un maravilloso elenco de personajes secundarios, entre los que destaca el propio Algernon, rata de laboratorio, con la que Charlie mantendrá una amistad que va más allá del mero interés científico: se trata, sin duda, del espejo, un tanto deformado si se quiere, en el que el protagonista necesita contemplarse.

Emociona. No se lee, se devora. Difícilmente encontrareis un libro en el que se refleje el pensamiento de una persona "normal" de una manera contundente. Además, la prosa de Keyes es fluida y enormemente inteligente: para los informes "pre-operación", cuando Charlie aún no posee esa gran inteligencia que adquirirá posteriormente, se usan deliberadamente faltas de ortografía, errores de sintaxis, signos de puntuación que aparecen y desaparecen por arte de birlibirloque... para después, y de una manera continuada y sin sobresaltos, ir desapareciendo para dar paso a la escritura que se corresponde con el nuevo Charlie.

El Vengador Tóxico (The Toxic Avenger, Michael Herz y Lloyd Kaufman - 1985)


Sangre, potas, vísceras, heavy metal, chicas desnudas, mal gusto, desfachatez, drogas, alcohol, más sangre y visceras.
Eso es la Troma. Ni más ni menos. Si no te gusta, no lo mires.

Troma Inc., la productora de cine basura por excelencia, hace películas como churros. Y no engaña a nadie. Tampoco lo pretende. Sus películas se caracterizan por darle al público lo que éste verdaderamente quiere: sexo, drogas y rock´n´roll. Casi todos sus filmes están enmarcados siempre en el mismo lugar: un apacible estado ficticio llamado Tromaville. Y la trilogía tóxica no podía ser menos.

Dirigida por los fundadores de Troma, Lloyd Kauffman y Michael Herz, "The Toxic Avenger" es una suerte de sátira de las películas de superhéroes: un desdichado pardillo, de esos que abundan en las películas de niñatos yanquis, se cae en un bidón lleno de ácido radioactivo, lo que le convertirá en un superhéroe (¿¡), combatiendo así la escoria del estado, regentado por un seboso y corrupto alcalde.

Esa es la trama. Aderezada con uns efectos especiales malos de solemnidad, unas interpretaciones que de malas son memorables... hasta tienen el valor de rematar la historia con moralina.

No es una película para todos los gustos. Ahora no desentonaría demasiado junto a filmes dirigidos por los otrora escatológicos, y ahora reciclado en nosesabequé, hermanos Farrelly o los del añorado John Waters: su exceso de mal gusto, violencia e irrevencia es excesivo, valga la redundancia. Aún así, este vengador merece ser visto: solo por su desfachatez, por la desopilante crítica que realiza al "American Way of Life", por su argumento descacharrante, por la novia de Toxie, por las muertes, porque es de la Troma. Nada más y nada menos.

Portishead


Hipnóticos, hirientes, maduros, siniestros, dulces, oscuros, subyugantes, melancólicos, desgarradores. Son una serpiente que te devora lentamente, con el jugo ácido de su música desgarrando tus entrañas. Como el llanto de un niño. Como una noticia desesperanzadora. Beth Gibbons es el hada mala: sabes que es perversa, que hace daño, que mata con la voz, con las texturas de su voz, con los matices de su voz...su voz...su voz...voz...v...o...z...
Atmósferas extraterrestres. Sonidos alucinantes. Raymond Chandler se encuentra con una película de ciencia-ficción. Orquesta que desangra los temas, arreglos sinuosos que dejan sin aliento. Pum pum, pum pum, "Wandering Stars, For Whom it is deserve, blackness and darkness forever".
Es una película de gangsters, es un cadáver flotando en el río, un infarto repentino, un soplo al corazón.
Portishead han sabido crear algo nuevo. Ni pastiches, ni revisiones... totalmente nuevo. No se había escuchado nada así antes.
absténganse personas sin ganas de irse a otro mundo, a otro lugar: un lugar que limita con la peor de tus pesadillas y el mejor y más dulce de tus sueños.
...Y tú y Beth, agarrados de la mano. Ten cuidado. Es el hada mala.

Sam Raimi



Sam Raimi que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre. Vuelve a nosotros con el buen cine que siempre te ha caracterizado. El de los personajes torcidos, el de los ambientes opresivos, el de los salvajes comportamientos del hombre.

Comenzaste con muy buen pie. Cuando era pequeño, recuerdo con congoja el lápiz clavado en el tobillo de uno de los personajes de "Posesión Infernal" (The Evil Dead, 1981) , el monstruo putrefacto intentando salir del sotano, Bruce Campbell con el rostro desencajado decapitando a su querida amada...

También cuando vi "Ola de Crímenes, ola de risas" (Crimewave, 1985) y, la verdad, no me lo esperaba. Era algo así como una sátira del género negro, con detectives de mandíbula cuadrada, mujeres fatales y villanos caricaturescos.

Un poco más crecidito, admiré ese cuento de hadas perverso y malévolo que es "Darkman" (Darkman, 1990) . Recuerdo el estadillo del laboratorio de Liam Neeson y el rostro de su novia, desencajado, iluminado por las llamas, recuerdo las caretas de látex, una cabeza asomada en medio de la autopista y un coche que... ¡Crashh!

A medida que iba avanzando en edad, continuaba descubriendo los placeres del gore y, revisando "Posesión Infernal", me atreví a visionar "Terroríficamente Muertos" (Evil Dead II, 1987) . Y más risas, más gore, más Bruce Campbell, más Raimi. Noté influencias de los enloquecidos cartoons de la Warner Bros., del salvaje humor de los Monty Python...

Y acudí, con amigos, a ver el broche de oro de la trilogía, esa encantadora parodia de la "Sword Fantasy", con efectos especiales "Stop Motion" a lo Ray Harryhausen, con más humor que gore, todo hay que decirlo. Pero aún tu cine era perfectamente disfrutable.

Y te perdí la pista. "The Quick And The Dead". Ese spaghetti western con Sharon Stone y Leonardo DiCaprio aún no he tenido el placer (o la desgracia) de verlo. Me entristecí mucho ver cuánto te habías alejado del género por el que yo tanto te había admirado.

Hace dos o tres años, reapareciste tímido, apocado, como con las orejas agachadas y diciendo que habías madurado, que no harías ya ningún film de terror. Aún así, y con lágrimas en los ojos (y porque me invitaron, todo hay que decirlo), acudí presto a ver "Un Plan Sencillo" (A Simple Plan, 1988). Y aunque habías perdido por completo ese mareante y efectivo movimiento de cámara. esa violencia de rojo cómic, tu maldad aún habitaba en tu menudo cuerpo. La nieve cubría un avión derribado, los cuervos les sacaban los ojos a los cadáveres, una bolsa con nosécuantos millones de dólares... y un grupo de seres humanos convertidos en cuervos, sacándose los ojos entre sí.

Y no sé si lo hiciste por el vil metal, por que te gusta el béisbol, o por que estabas liado con Kelly Preston (o con Kevin Costner, quién sabe)... ¿A qué viene eso de "Entre el Amor y el Juego" (For Love Of The Game, 1999)? No la he visto y espero de todo corazón que los negativos ardán en el infierno.

"Premonición" (The Gift, 2000). Sólo a tí se te hubiera ocurrido realizar una versión terrorífica de "Un Plan Sencillo". Un pueblo, cuatro o cinco personajes con problemas y algo pasa...

Has elegido a los mejores actores. Has conseguido de que la dulce Katie Holmes tenga cara de viciosa, de que Keanu Reeves haga un papel aceptable... dotas de ambiente, de cuerpo, de enjundia, una historia sobre el papel nada atractiva, nos entregas una de las escenas más brutales de los últimos tiempos (la de Giovanni Ribisi con el padre), sufrimos, como Cate Blanchett, cada una de sus visiones... Una historia que es más real que fantástica.

Y ya me despido de tí. Has seguido en el fantástico con la más que notable saga de "Spiderman", así que hemos de congratularnos. Esperemos que algún día, nos vuelvas a hacer algo del tamaño de "Evil Dead"

La Matanza De Texas (Tobe hooper - 1974)


Tobe Hooper pasará a la historia del cine, no ya sólo a la del género de terror, por haber realizado una de las obras más crudas, atrevidas, desasosegantes, crueles y nauseabundas: "The Texas Chainsaw Massacre". "La Matanza de Texas" es todo un tratado de sadismo. Contando conque estamos en la decada de los setenta, Hooper se arriesga a contar, con tres duros y pico, la historia de un grupo de chavales vilmente masacrados por una familia de paletos carniceros. Lisa y llanamente. Ese es el argumento. Y nos lo cuenta sin usar la sangre. Que no, que esta película no es, ni de lejos, de "sangre y tripas". Los crímenes siempre los enseña apartados, con un encuadre feísta que aporta verismo a la imagen. A esto hay que añadir la fotografía granulosa con la que esta hecha la película.
"La Matanza de Texas" raya la perfección. Contiene escenas increíblemente difíciles de soportar, como aquella en la que la chica se encuentra en una habitación llena de plumas, y carne cruda, y huesos humanos formando altares, y gallinas enjauladas en habitáculos que se amoldan a su maltrecho cuero... aquella en la que esa misma chica es enganchada en un pincho de carnicero... aquella de la persecución... aquella del abuelo chupando (¡Come, abuelo, come!)...
Y Tobe hooper es más listo que el hambre. Para incomodar, usa y abusa de la enloquecida banda sonora, que incluye el sonido de una sierra mecánica; toma primeros planos de los rostros desencajados de las víctimas, de sus pupilas, de sus mejillas enrojecidas, de su sudor; abre la película con un off de una emisora de radio a la vez que vemos dos cadáveres desfigurados formando una extraña y, a la vez, fascinante escultura; deja a sus personajes sin amparo, tendiéndole trampas tras otras...
No ha perdido vigencia. Sigue poniendo los pelos de punta. Si aún no la has visto, no sé a que esperas.

Mal Gusto (Bad Taste, Peter Jackson, 1987)


La opera prima del neozelandés Peter Jackson (añorado ya, que ahora se dedica hacer películas megalómanas sobre gente hirsuta) se titula "Mal Gusto". Que título más acertado para esta obra que tardó en realizarse tres años. Jackson, una panda de colegas, tres duros y los fines de semana libres.
El argumento es demencial: una panda de extraterrestres vienen a la tierra a convertir nuestros cerebros humanos en apetitosas hamburguesas. Con esta trama y con el título, os podéis hacer una idea de por donde van los derroteros del film: gore cazurro, burro, bien dosificado y con unos dignos efectos especiales, aunque siempre con un encanto eminentemente cutre.
Jackson se divierte a lo lindo destrozando iconos intocables en la cultura australiana, como es esa antológica escena en la que una oveja es reventada de un misilazo, o las caricaturescas apariciones de personajes típicamente "british". Maneja la cámara nerviosamente, emparentando su cine con el cine de Sam Raimi: usa y abusa de la escatología, las vísceras, los golpes de humor salvajes (esa cabeza arrancada junto con la columna vertebral que es lanzada por la ventana al grito de ¡Goooool!,
ese extraterrestre usado para abrir una puerta, el ritual de beber las potas del gran jefe extraterrestre...), la música metalera...
Es una perfecta película para ver con los amigos un sábado por la noche. Pero ojo... los puristas ni os acerquéis a verla. Echareis pestes y no querréis mirar más allá.

Si quereis ver la escena de la oveja, pinchad aquí.

The Blair Witch Project (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999)




"The Blair Witch Proyect" supuso toda una revolución en el campo del marketing cinematográfico. De hecho, esta película es lo que es, para bien o para mal, gracias a la publicidad. Y digo para bien o para mal por una sencilla razón: vivimos en una sociedad totalmente mediatizada; si sobresaturamos los "mass media" con un determinado producto, llámese película, lavadora, desodorante o, incluso, vaya usted a saber, un revolucionario compuesto tonificante elaborado mediante la mezcla de orina de armadillo y ojos de murciélago, todo el mundo lo consumirá compulsivamente; ya dará igual que estés realmente interesado en el producto en sí; ya dará igual que lo hayas adquirido mediante iniciativa propia; irás a verlo, en nuestro caso, porque TODO el MUNDO habla de él, y si no lo ves no tendrás tema de conversación, serás un bicho raro, un ser galáctico de otro planeta.
Este prólogo viene al caso a raíz de hablar con personas que vieron en su día esta película. Todas las críticas negativas versan sobre lo mismo: no es la película que a mí me vendieron... en la publicidad parecía otra cosa... vaya estafa...
No, señores, no. Estafa, ninguna. No somos tontos, sabemos que la publicidad, muchas veces, es engañosa. Y el que vaya a ver una película llevado por su campaña publicitaria y, después, no le guste, yo le digo sinceramente, que se aguante.
Y vamos con la película en cuestión. Dejémonos de sobadas polémicas al relacionar esta película con la malsana "Holocausto Caníbal". "The Blair Witch Proyect" es un falso documental. Intenta extraer una parte de la realidad, un hecho terrible acaecido a tres jóvenes: a la vez, intentan realizar un documental sobre un mito, una leyenda urbana, una "mujer del saco". Un juego de "documental-dentro-de-documental".
Al intentar dotar a la película de una carga de realidad evidente, los directores, que no tienen ni un pelo de tonto, resuelven formalmente su trabajo: con el uso de la cámara en mano. Que si qué mareo... que si voy a vomitar... ¡pero si es el trabajo de tres adolescentes sin medios! ¿Que pretende el público? ¿Que rueden una superproducción con cámaras ultramodernas con los trípodes más caros del mercado?; con una fotografía granulosa y de mala calidad, unos encuadres difíciles y casi insoportables de aguantar; un sonido directo deficiente, unas interpretaciones improvisadas... todo esto al servicio de una trama funcional e inquietante. Vamos conociendo a los diferentes personajes, no como ellos actúan, sino como los efectos externos actúan sobre ellos. En el momento en el que recuerdas cuando eras pequeño, y no tan pequeño, y te marchabas con los amigos al campo, la película te suelta y no te deja escapar hasta el rotundo, cruel y escalofriante final.
Los mecanismos del terror usados en esta película son inteligentísimos, de una imaginación maquiavélica: ruidos extraños en cuarto o quinto plano en el silencio de la noche... un puñado de piedras situadas estratégicamente, enfrentadas a las tiendas de campaña, las risas de unos niños... sus huellas sobre un caserón abandonado... unos diabólicos signos colgando de los árboles...
De verdad que esta película no ha sido correctamente comprendida. Mal vendida, no debería haber pasado del circuito de salas, a veces despectivamente llamadas, de "arte y ensayo". Porque no estamos ante un "Se lo que hicisteis el ultimo viernes trece del verano azul", ni ante un "leyendas urbanas chachis III". Estamos ante un ejercicio de estilo, primero, y un tratado inteligentísimo sobre nuestro miedo más profundo, universal e inherente a la condición humana: el miedo al "horror vacui", a la nada, a la oscuridad ( de ahí la inteligente ausencia de sangre y visceras). Es, en definitiva, una de las obras que mejor definen lo que es el miedo en estado puro. Y el que no lo ve es, sencillamente, porque esta ciego.

jueves, octubre 26, 2006

Para Entrar A Vivir



Jaume Balagueró empezó con buen pie en el formato película: Los Sin Nombre era un competente thriller terrorífico sobre sectas satánicas, basada en una novela del británico Ramsey Campbell. Lo tenía todo, unos buenos actores, una buena historia, y una fotografía espectacular. Cuando todos fuimos al cine esperando lo mejor de Darkness nos llevamos las manos a la cabeza indignados. Una película torpe, infantil, indigna de alguien con tan magnífico debut, repleta de movimientos de cámara chirriantes e inútiles, giros argumentales hilarantes y fallos de guión en los que caería hasta un debutante. Cuando me enteré de que tenía en ciernes una nueva película, en inglés, con Calista Flockhart de protagonista (si, Ally McBeal) pensé automáticamente para mis adentros y afueras ''Va a ir a verla su tía''. Y así fue, aún sigo virgen de su tercer largometraje, el que según parece no está mal pero no se acerca a la primera. Sigo pasando, sinceramente. A esto que Balagueró le ha tocado realizar una de los telefilmes de la serie Películas Para No Dormir, cuyo extraño y feo nombre es Para Entrar A Vivir. Y qué quieren que les diga, es una pequeña película (apenas pasa de la hora) de una factura técnica abrumadora y unas interpretaciones por encima de la media. Una pareja busca piso (no se admiten chistes, que la cosa está muy mal) y acaba viendo uno semi abandonado, en las afueras de la ciudad, y con muy mal aspecto. La mujer de la inmobiliaria presenta un aspecto siniestro, hay maniquís por todos lados, nada da buena espina...Y hasta aquí puedo leer. Es mejor que entren sin noticia alguna más allá de las que someramente les he explicado: Balagueró conforma un salvaje survival horror a la manera de las películas del coloso yanki. Basada casi toda ella en una angustiosa persecución, el director catalán aprovecha los espacios del edificio con desmesurada pericia (recuerden el ascensor, si no). Tanto Macarena Gómez como Nuria Gonzalez están soberbias, no así el soseras de Adriá Collado, aunque como pasaba con Leonor Watling en La Habitación Del Niño su intervención no es demasiado larga y los efectos gore, aunque tardan en aparecer, son efectivos. Aunque, en el lado negativo, podríamos resaltar una serie de ''despertares'' (cuando lo vean entenderán de qué les hablo) que no vienen a cuento y lo único que hacen es crear confusión; Macarena Gómez bordea el histrionismo en ocasiones, a veces, y Balagueró parece que no puede dejar el efectismo barato a un lado (la escena al ralentí es innecesaria y torpe). Aún así, es un paso de gigante si la comparamos con el bodrio de Darkness película, esta sí, que debería haber quedado relegada al mercado DVD. Esta, lástima, no se estrenará en cine. Incomprensible.

miércoles, octubre 11, 2006

Parade "Todas Las Estrellas"


Mire usted, le voy a ser muy claro: soy hipersensible, me emociono con los documentales de la 2, aquellos en los que se comen a los pingüinos. Lloré hasta quedarme seco con "Inteligencia Artificial" (sí, soy de esos a los que les gusta el final) y cualquier nimiedad me afecta. Un día, estando yo divagando a través mis pensamientos, intente cavilar en la razón del porqué a ciertos tipos de personas nos gusta más un género que otro, porque a ti te emociona el heavy metal y a mi el pop. Pues no se, pero creo que mi pasión por el pop en sus milypico de ramificaciones (synth, electro, indie, melódico, beat, dream, yeyé) es debido a mi hipersensibilidad. Yo me emociono con historias de amor que se desarrollan en la infancia, como la que nos cuenta Corazón en María Del Mar, o la de Carlos Baila de Family...me emocionan las Amenazas de La Dama Se Esconde, el Motor de Los Planetas, las Calles y Avenidas de La Buena Vida, el Fan de La Casa Azul. Y me emociono con las canciones que hace Antonio Galvañ, que es lo mismo que decir Parade. Aunque claro, sus alumnos (porque Antonio es profesor de música, sí, el mismo que nos daba la tabarra con la flauta cuando éramos nenucos, según él mismo en el blog Se Feliz, acepta el silicio que alberga el sello Spicnic) se referirán a él como ''maestro'', o como ''maestro Antonio''. No sé si alguno le habrá dicho alguna vez ''Parade, ¿Puedo ir al servicio?''
El caso es que a mí me emocionan sus historias, y me emociona su persona aparentemente adusta sobre el escenario aunque permanentemente tierna, parapetado tras el teclado o el piano. Parade le canta a esas cosas que nadie le canta: a los zombies, a las manualidades con palillos, a cuando nos enamorábamos de personajes imposibles a través de los tebeos, de marionetas hechas personas, o al reves, de exoesqueletos, del último hombre vivo, de Flora Rostrobruno, de erizos despechados y picnics alienígenas. El imaginario personal de Antonio se encuentra lindando siempre con la ciencia ficción, con los homenajes directos a Ray Bradbury, Richard Matheson o quizás involutarios, como la ya citada Inteligencia Artificial (escuchen, si no, Exoesqueleto). Es sencillamente el profesor que todos querríamos (al menos yo) haber tenido de pequeños. Uno al que contarles las historias que se quedaban enmarañadas en nuestra cabeza, justo antes de acostarnos. Él habría hecho alguna canción con esa historia.
En el mes de septiembre salió a la venta Todas Las Estrellas. Lo compré religiosamente con mi chica granadina, pues es una gran seguidora de Antonio. Yo había ya escuchado gran parte del disco debido a su actuación el pasado verano de 2005 en el ciclo NOCTURAMA. Recordaba vivamente El Último Hombre Vivo, cuya melodía me dejo hipnotizado (por cierto Antonio, ¿Cuáles eran los dibujos que ilustraban esa canción? ¿Sr. Rossi?) y alguna que otra, como la genial Flora Rostrobruno. Y la verdad es que el disco pintaba muy muy bien. Una vez escuchado, y escuchado y vuelto a escuchar, sólo puedo decirte "gracias", como ya te dije personalmente al finalizar tu recital de Sevilla. Todas las Estrellas son doce canciones en unos ajustados 36 minutos y 37 segundos. Estas son, una a una:

  • Todas las estrellas: Porque si alguna se camuflara en lo negro del cielo, la iluminaría a base de besos para hacer que se fuese contigo. Un piano nocturno basta para mecernos y asomarnos al balcón del amor fugaz, eterno, intermitente e instantaneo. Y los coros...ay, los coros...

  • Estación Espacial: Los cielos de noche son bonitos, y los de Madrid también, mucho, que yo los he visto. Y el himalaya también, que es blanco y limpio. Yo surco el cielo y simplemente me conformo con mirar hacia abajo, que aquí en la estación espacial se está muy bien, escuchando a Bowie. Entre la luna y la tierra, lo tengo todo. Un pequeño medio tiempo en el que la cuestión de la falta de gravedad no le viene a los huesos nada mal.

  • Cuando Besó A La Cosa Del Pantano: Algo de ritmo para reivindicar los amores imposibles, el amor fou de la bande dessine, el qué más da si a mi me gusta lo verde. Ella lo vió hermoso y no dudó en darle un beso, aunque nadie lo quisiera creer. Ni es un monstruo, ni le hace falta ser humano. El cambio de ritmo es de campanillas. Perfecta.

  • Determinista. Sí, el destino existe, nada pasa sin querer. Algunas veces la usamos de excusa por si salen las cosas mal, o al reves, es que lo merecíamos, esto me ha pasado porque me tenía que pasar. El destino nos modela como a las piedras del río. Y desde el llanto, todos nos reímos del libre albedrío.
  • Flora Rostrobruno. Una canción que es un cuento adulto para niños, o un cuento infantil para adultos. Quien le iba a decir a la bruja que se enamoraría del pequeño. Antonio y su piano nos embelesa con esta historia triste de venganzas con una parte intermedia que haría las delicias de mi sobrinita (y esto lo digo con toda la buena intención del mundo)

  • Algo Mejor Que Hacer. En algun momento siempre dejamos para después las cosas importantes. No tengo ni idea de porqué, pero es un hecho. El decirle a alguien que se le quiere, un abrazo, una palabra bonita.

  • La Cena Del Sr. Lobo. De lobos andamos sobrados. "La Cena Del Sr. Lobo" contiene, y van, un estribillo perfecto. Una canción protesta (según el propio Galvañ), para que cada cual piense en el Sr. Lobo que quiera, ese animal que desproteje a su familia y no se da cuenta del daño que hace.

  • ¿Y Usted Qué Sabe Hacer?. Yo, con palillos, loctite y voluntad, te doy las estrellas y salgo en TV. Todo se consigue con un poquito de voluntad. Aquí Antonio canta como los ángeles. Como los de Nôtre-Dame, que es una catedral, ¿sabe usted?

  • Autopistas Elevadas. Para creer en ti subiré carreteras empinadas, escaleras de cristal o montes nevados. Para que por fin me pasen las cosas que le pasan a todo el mundo.
  • El Último Hombre Vivo. ¡¡Que gran canción!!. Ya nadie queda distinto, y si antes lo raro era ser un niño zombi, ahora lo normal es justo eso. No quiero votar a tu partido, ni jugar contigo al futbol, en TV solo ponen carne cruda (que perfecta metáfora). Pues no, no es nada divertido ser el último hombre vivo. Y a estas alturas...

  • Miskatonic Universidad. ¡Cuantos hemos soñado con una universidad así! (aunque en mi caso hubiese preferido un colegio o instituto). Ahora que eso del acoso está tan de moda y es más viejo que el dinero, un lugar como ese sería ideal, en donde todos los raros pequeñitos podríamos haber hablado de lo que hubiesemos querido. Por soñar, que no quede. Aunque claro, que exista únicamente para que haya gente normal y se puedan reír de nosotros...

  • Un Paseo Por Mi Cabeza. Yo te agarro de la mano y te llevo a mi cabeza para que resuenen más coros y melodías bonitas.

Todas Las Estrellas es un pequeño tesoro hecho con extrema dulzura. Y se nota. Antonio debe tener un corazón inmenso para parir canciones tan inmensamente bonitas como las que hace. Es un niño grande que se rodea de los pequeños para que no le falte la inspiración. Pues sí, ojalá hubiese sido mi profesor para inundarlo de aquellas historias que me venían de pequeño, y que se perdieron sin solución en algún recodo del tiempo. De nuevo, gracias, Antonio, porque el legado de la memoria infantil, en algún modo, siga vivo.

martes, octubre 10, 2006

La Habitación Del Niño


Parece increíble, pero es cierto, completamente cierto. La industria (risas) cinematográfica española tiene que apoyarse en mastodónticos proyectos tan fallidos y repletos de ínfulas como Alatriste para inyectar sus arcas. Y, sin embargo, una propuesta que podría haber dado tanto juego en taquilla como estas Películas Para No Domir se vean relegadas al estreno directo en DVD y al pase televisivo en TeleCinco. Narciso Ibañez Serrador ya en su momento creo aquel mítico Historias Para No Dormir que mantuvo insomnes a todos los españoles durante la segunda mitad de la década de los sesenta. Y para esta nueva tanda de seis largometrajes (La Habitación Del Niño dura setenta y cinco minutos) se ha rodeado de alguno de los mejores directores autóctonos del cine ''de género'', (léase Enrique Urbizu o Álex De La Iglesia) para intentar que las nuevas generaciones que no pudimos disfrutar de aquellas historias, tengamos nuestro propio reflejo televisivo contemporaneo. Dicha la introducción de rigor, he de decir que el primer capitulo de la tanda, titulado como ya he dicho La Habitación Del Niño es tremendamente efectivo, competente y sobrio. Magníficamente realizado por un Álex De La Iglesia contenido (jamás le haremos caso a un movimiento espasmódico de cámara, o a ningún tipo de efectismo visual al que sí que ha acudido en alguna ocasión a lo largo de su filmografía) y con un elenco interpretativo sin tacha (Javier Gutierrez lo borda, Leonor Watling simplemente no molesta, que ya es un logro, y unos secundarios de lujo, entre los que se encuentran Antonio Dechent en su papel de canalla sardónico de siempre, María Asquerino y Sancho Gracia). La historia es una vuelta de tuerca al manido terreno de las casas encantadas: una pareja con un bebé se instala en una casona enorme y una de las noches escuchan ruidos raros en la habitación del niño. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol (o bajo el techo de la casa, según se mire). Entonces, ¿Qué es lo que la hace atractiva? el oficio tan inmenso de un Álex De La Iglesia que sabe contar la historia, que no la prolonga más allá de lo necesario, y lo bien que aprovecha la casa para meternos en el cuerpo el miedo. Además introduce de manera sabia el uso de las nuevas tecnologías para crear un inquietante juego de espejos y así contarnos, a la manera de un cuento gótico a lo Henry James mezclado con las maneras de Lovecraft, que hay mil mundos posibles aparte del nuestro, y que pueden llegar a ser más inquietantes incluso. Por contra, no acabamos de enterarnos del porqué del inquietante prólogo, con esos niños en la casona jugando (aparentemente sin conexión con lo que nos cuentan luego) y algunas escenas bordean el ridículo sin caer en él (vease la pelea escaleras arriba entre el matrimonio protagonista). Aunque estas medianías no ahogan la calidad de un cuento clásico con aliento moderno, que atenaza y no te suelta hasta el sorprendente y desasosegador giro final. No se lo pierdan cuando la pongan en televisión.

martes, agosto 08, 2006

You´re Pesado



Una reciente encuesta sobre realizada entre los habitantes de la ciudad de Londres, que valora esos sucesos que nos irritan o molestan, sitúa en el cuarto lugar la canción de James Blunt "You´re Bautiful". El sondeo ha sido realizado entre más de 2000 personas por parte de la empresa Lactofree. El primer lugar lo ocupa ''el que llamen a la puerta para venderte algo'', la segunda para ''los atascos de tráfico" y la tercera "para los que se cuelan".
De hecho, una emisoria de la misma ciudad ha dejado de radiar la canción de marras por petición expresa de los aborrecidos oyentes. Aquí deberíamos aprender de esto, y pedir que se dejen de radiar cosas como lo del koala, o musica de timbales en radio 3.
Como curiosidad, James Blunt permanece como ''cosa más pesada'' por encima de ''los guardias de tráfico''. Así que, ya puestos, nos podemos imaginar al Blunt, en medio de la carretera, dirigiendo el tráfico mientras con el pito en la boca tararea su cancioncilla.

Por eso y más, desde aquí, le pedimos a James Blunt que se calle la boca y vuelva a la guerra.