miércoles, marzo 26, 2008

Frontiere(s)


Estoy un poco cansado de que todo el mundo diga que las películas de terror son iguales y que, a partir de la aparición de Hostel, todas estén cortadas por el mismo patrón. Todo ello revela un desconocimiento brutal acerca del género, seguramente dado por la indiferencia que produce todo aquel género que se aleja, conscientemente, de la comunidad bienpensante (llamémosle cine social), la comunidad teenager (llamémosle XXX de diseño, y por XXX me refiero a cualquier género) o, simplemente, la comunidad rancia, obtusa y arcaica que asola los medios especializados. ¿Acaso las películas enmarcadas en el holocausto nazi no son todas iguales? ¿Son, entre sí, tan diferentes las películas que narran la vida de los mafiosos arribistas? ¿Y la comedia romántica? O, si me lo permiten, el cine indie de camisas de cuadros y personajes supuestamente inteligentes... Es muy difícil innovar en un género, y, al parecer, eso no se le tiene en cuenta al cine de terror. Frontiere(s) puede que sea una copia más de La Matanza De Texas, esto es, un grupo de jovenes acaban en las manos de unos locos canibales y van cayendo uno a uno. Esto no es óbice para que la ópera prima de Xavier Gens sea una película perfectamente disfrutable, bastante grosera y cazurra, menos gore de lo que esperaba por comentarios vertidos tras su proyección en el pasado festival de Sitges. Es una cinta muy poco sutil, que englobaríamos dentro del 'gore político': lanzar un mensaje a lo bestia, como ya se hiciera en los años ochenta con aquella maravilla de Brian Yuzna llamada "Society" en la que los ricos, literalmente, absorbían a los pobres. En este caso se intenta denunciar el incremento del sentimiento fascista en Francia, con esos jovenes inmigrantes asqueados quemando coches, y Le Pen levantando el brazo y rapando cabezas. Y aunque todo sea expuesto de manera risible y burda (ese momento del padre nazi silbando el Lili Marlen no tiene desperdicio), efectista, el espectador desprejuiciado no puede sino regocijarse ante la avalancha de escenas perfectamente ejecutadas, con una protagonista que lo pasa muy mal, una fotografía espectacular, aunque en ocasiones excesivamente oscura, un par, o tres, de escenas en las que se puede pasar realmente mal (ese momento de atascamiento en el pozo minero...cuidado, claustrofóbicos). No es tan buena como "A L'Interieur", pero es una perfecta muestra de que aún se puede seguir molestando vía tripas y sangre. Mientras haya estupidos en el mundo, las películas con mensaje deben seguir este patrón.