lunes, junio 11, 2007

mogwai


mogwai - take me somewhere nice

Ghosts in the photograph
Never lied to me
"I'd be all of that"
"I'd be all of that"
A false memory
Would be everything
My denial
My Elimenant

What was that for?

What would you do if you saw spaceships over Glasgow?
Would you fear them?
Every aircraft
Every camera
Is a wish that i never granted

What was that for?

Try to be bad

echo & the bunnymen


echo & the bunnymen - the killing moon

Under blue moon I saw you
So soon you'll take me
Up in your arms
Too late to beg you or cancel it
Though I know it must be the killing time
Unwillingly mine


Fate
Up against your will
Through the thick and thin
He will wait until
You give yourself to him


In starlit nights I saw you
So cruelly you kissed me
Your lips a magic world
Your sky all hung with jewels
The killing moon
Will come too soon


Fate
Up against your will
Through the thick and thin
He will wait until
You give yourself to him

violent femmes


violent femmes - blister in the sun

When Im out walking I strut my stuff yeah Im so strung out
Im high as a kite I just might stop to check you out
Let me go on like I blister in the sun
Let me go on big hands I know your the one
Body and beats I stain my sheets I dont even know why
My girlfriend shes at the end she is starting to cry
Let me go on like I blister in the sun
Let me go on big hands I know your the one...

sr chinarro


sr. chinarro - estrenos t.v.

Santiguado quedas, querido inocente. Cual los patos meneabas tu colita, cual, en enaguas. Ay, qué tripa más fresquita. Unos y otros desde el agua te decían...ve y prende la tele, no tomes apuntes, aprende del prenda que suelta las riendas y, sin caballo, ríe desbocado, y sin palabras se queda a su lado; ahogadillas en sus ojos claros. Un castigo, todos salen de su curso. Un diluvio: hay una cesta, aúlla en la orilla. No soples ya, loba: mirilla en la puerta, mirilla en el rifle. Hoy los colonos descubrieron tierra; la infantería y su desembarco, una boca en la cara de piedrra y la mano: ella amamanta, ella mama.


Verdad como puños.

miércoles, junio 06, 2007

Grindhouse (2): Death Proof


Estaba cantado. Desde el primer momento en el que se supo que este proyecto iba a llevarse a cabo, todos sabíamos que a Rodríguez le tocaría la parte gore del pastel, mientras que el señor Tarantino se decantaría por el lado de la exploitation vía venganza, road-movie, con elementos de blaxploitation. Death Proof cuenta la liviana historia de Stuntman Mike, un psicópata otrora doble de escenas de riesgo en teleseries de poca monta que se dedica a acosar a jovencitas en la carretera, dándoles muerte siempre usando su coche. En apenas 85 minutos y con una historia radicalmente dividida en dos, al cineasta le da tiempo de impregnar toda la historia con esos interminables diálogos de besugo tan caros en su cine, lanzar guiños un tanto hirientes hacia el panoráma cinematográfico actual (1) y dejar claro una cosa, por si no lo sabíamos: es, actualmente, uno de los mejores cineastas de género que hay: solo hay que echar un vistazo a la escena que divide la historia, un majestuoso choque frontal entre dos coches que se nos ilustra no una, ni dos, sino hasta tres veces, desde otros tantos puntos de vista, o a esos quince minutos finales, que deben entrar dentro de la categoría de 'mejores persecuciones de la historia del cine'.
Y podría aburrir contándoos el amor por el cine de género que destila cada uno de los fotogramas de Death Proof o lo mucho que le gusta a Tarantino una negra (2). Pero no. Simplemente os voy a decir que, aparte de lo miserablemente triste que resulta ver Grindhouse mutilada (3), tanto Planet Terror como Death Proof son dos peliculitas que te reconcilian con el niño que se pasaba las horas muertas viendo películas baratas en la 2 por la tarde, que te hace albergar esperanzas de que aún existe gente en el mundo del cine con pasión y, por supuesto, gente tan tonta como para dejarse embaucar, y hacer posible que un producto tan suicida como este se haya podido llevar a cabo aunque aquí lo veamos mutilado. Esperaremos al DVD.

(1) En un pasaje del film, podemos ver como un Grindhouse emite una doble sesión de Scary Movie 4 y Wolf Creek perfectos exponentes contemporáneos de lo que un cine de esas características proyectaría hoy día.
(2) Jocosamente, en una escena de la película, un redneck de la américa profunda se refiere a una de las chicas como "de color", ante la extrañeza de su amiga": impensable en los tiempos de las grindhouses.
(3) ¿Qué demonios harán con los trailers?

martes, junio 05, 2007

hostel 2



Nota: La siguiente reseña se basa en el visionado del workprint que ha sido filtrado en los programas P2P. De todas maneras, no hay visos de que el resultado final vaya a distar mucho de lo que pude ver. Aunque, en los tiempos que corren, quien sabe...

Nuestro querido amigo Eli Roth, lo más autenticamente seventies que importamos de los USA junto a Rob Zombie, está a puntito de estrenar en todo el mundo la secuela de su exitosa Hostel. A día de hoy, a un año de su estreno, aún la tenemos fresquita: la cinta de Roth ha sido la última película-fenómeno llegada desde norteamérica, a tenor de lo ofrecido a través de la prensa extranjera y su exhibición previa en festivales: que si su violencia alcanzaba límites casi insoportables, que si era machista, misógina, homófoba, que si la gente se había desmayado durante alguno de sus pases...todo ello aliñado por una memorabilia que nos retrotraía a tiempos mejores para el cine de terror: fábricas chorreantes de tuberías desencajadas, angostos pasillos que parecían no tener fin...y unos carteles que desafiaban las leyes pacatas y moralizantes de la (fascista) MPAA: un tipo enfundado en un vaquero marca-paquete a lo "Sticky Fingers" de los Rolling Stones, agarrando una cabeza despojada de su cuerpo de mujer o una taladradora insertada en la boca de una de las víctimas, con la broca formando un siniestro relieve a lo largo de la garganta.
La premisa de Hostel era poco original: nos retrotraía a la típica historia de la caza del hombre, pero con una ligera variante para adaptarla a los tiempos que corren: un grupo de ricachones hastiados de no saber en qué gastar el dinero, se dan cita en una fábrica ignota de un país dejado de la mano de dios, ejem, los EEUU, Eslovaquia, para torturar adolescentes, en general turistas borrachuzos pre, post, o directamente Erasmus, dispensados previamente por una organización a través de subasta por internet, a lo E-Bay (1). Así, un grupo de tres jovenes ávidos de sexo fácil, se encuentran con que van a experimentar otro tipo de pérdida de fluidos en la pérfida Europa. De nuevo, motivo para la polémica: Eli Roth afirmó haberse basado para la historia en algunos sitios web en los que había gente que ponía precio a su vida. Pocos le creyeron poniendo el grito en el cielo y acusando al cineasta de nada menos que emprender una campaña alertando de los peligros que supone el viejo continente. Nada nuevo bajo el viejo sol de lo políticamente correcto.
Para Hostel 2, Eli Roth sabe como pasarse por el forro de sus tejanos a todos los criticuchos de tres al cuarto, asumiendo su espíritu de secuela nonsense: en lugar de seguir las peripecias del único superviviente de la primera masacre, opta por cambiar el sexo de los portagonistas, y ahora en lugar de ser tres varones salidos, son tres hembras ávidas de... arte. Estudian pintura en Roma y allí, una modelo, les invita a desestresarse en el mayor y mejor spa del mundo. Bingo. Está en Eslovaquia, y la historia, de aquí al final, se la saben de sobra. ¿Por qué, entonces, hemos de pasar por caja? No solo por verle el careto majestuoso y de bella madurez a la añorada Edwige Fenech, o por ponerle cara al recuperado Ruggero Deodato. Hostel 2 cuenta con un factor que, si en otras secuelas se presenta como una gran traba, aquí se manifiesta como un alivio: el sorpresa. Una vez que ya sabemos que todo el tinglado lo forman unos ricos caprichosos, ¿qué queda? pues mostrar un poco como lo hacen, como se organizan, qué pintas tienen, etc. Y si bien no se ha aprovechado del todo esa cara del relato (2) sí que se ha tirado de bastante humor negro y mala leche (3). Por lo tanto, la acción comienza desde el primer minuto de la cinta, (4) desarrollándose cómodamente casi en su integridad en la bella Eslovaquia, con una fotografía tenebrosa (5) y con eminentes guiños al fantaterror europeo (si antes citábamos la participación de la Fenech y el señor Deodato, no podemos pasar por alto una de las escenas cumbre de la cinta, en la que la condesa Bathory es dígnamente homenajeada). Aparte, el elemento 'crueldad' de la película, lo que todo el mundo espera, por lo que todo el mundo va a ver la película, a ver si ahora vamos a ver porno por las cosas que se dicen, es superior a la primera, con creces. La primigenia Hostel contenía un puñado de escenas incómodas, pero todas apegadas a un aire cómic lo suficientemente acentuado como para que el espectador pudiese mantenerse a cierta distancia, y el efecto, más que nauseabundo, fuese de carcajada sonora (6). Sin embargo, en esta secuela sí que hay escenas que pueden incomodar (7).
Con Hostel 2, Eli Roth ha conformado un extraño híbrido entre las cintas de exploitation europeas de los 70 y el terror de diseño adolescente contemporáneo, tomando de cada uno lo mejor y evitando el acercarse a la burda comedieta adolescente.

(1) De esto no tenemos constancia hasta bien entrada la secuela.
(2) Tampoco dan para mucho sus ajustados 93 minutos.
(3) Por ejemplo. el método para seleccionar a las víctimas, la ropa que llevarán, o las armas que usarán.
(4) Son en esos minutos en los que Roth demuestra, aparte de tenerle un cariño inmenso al cine de género, una cara dura que embarga y que, sin duda, provocará gritos de hereje entre el fandom más recalcitrante y corto de miras.
(5) Por ejemplo. los momentos justamente anteriores al secuestro de la bella Beth, interpretado ajustadamente por Lauren German, con el spa a modo de estepa desolada.
(6) Aún recuerdo el tijeretazo al ojo, o el corte a los talones, más propio de los delirios de Peter Jackson, que del rollo malrollista de, pongamos, Buttgereit.
(7) Un brutal asesinato, curiosamente, en off, o la última de las escenas, homenaje declarado al género de caníbales/mondo que originó el ya citado Ruggero Deodato.

Grindhouse (1): Planet Terror


La primera película del díptico que conforma este ejercicio de estilo nostálgico llamado Grindhouse, lleva por título "Planet Terror" y está dirigida por el injustamente denostado Robert Rodriguez. Cuenta la (confusa adrede) historia de un arma bacteriológica que diezma a la población mundial, convirtiendo a la masa en una enfebrecida piara de zombies, con el único propósito de aniquilar, mutilar, desmembrar, y pegar más de un mordisco. Sin lugar a dudas, el señor Rodríguez se ha tomado el asunto muy en serio: las interpretaciones son abismalmente histriónicas, llevándose una montaña de laureles el desaparecido Josh Brolin, o Michael Biehn, que ilustra los pasajes más 'macho-épicos' de la historia. El tono del film, el esperado: humor negro a espuertas, gore a paletadas, mucho más del que estamos acostumbrados en una gran producción de hollywood, y muy poca vergüenza; una capacidad para crear iconos asombrosa (la imagen de la bailarina gogó, con la pierna amputada y reemplazada por una metralleta, la enfermera con el rimel corrido empuñando jeringuillas); jugosos cameos que se extienden más allá de lo anecdótico (Tarantino y su ya típico papel de maníaco sexual, Bruce Willis, esta vez ejerciendo el papel de malo de la función o Fergie, de The Black-Eyed Peas, mero florero para marcar tetas y justo guiño para lo que suponía este tipo de productos en la época en la que florecieron.
Hay que decir que Grindhouse ha sido un total y absoluto fracaso en los USA. Las razones que se me ocurren, a bote pronto, pueden ser varias: uno ya no está acostumbrado a meterse en un cine y ver mas de 180 minutos de cine, a no ser que sea Titanic o El Señor De Los Anillos, esto es, una filmación pulcra y limpia que dista mucho del grano gordo, los trazos de rollo sucio y el sonido cuasi monofónico del que hace alarde el proyecto Rodríguez-Tarantino. Otro, podría ser, que el público aficionado a las dobles sesiones vivía en otra época de la historia radicalmente distinta a la actual, más acostumbrado al machismo o la violencia cruda sin adornos o coartadas de ningún tipo, menos apegada a la violencia fashion contemporanea. Sea cuales sean los motivos, Rodríguez ha firmado en esta película uno de sus más sinceros y mejores trabajos, entretenido hasta la nausea, vertiginoso, arrebatador y deliciosamente chabacano. Sin medias tintas, como en los viejos tiempos.

jueves, mayo 31, 2007

¿Quién puede matar a una oveja?


No sé vosotros, pero a mí hay animales que me producen una inusitada ternura, casi enfermiza. A saber: los perros pachones, esos de orejas largas y ojos colgones; los mapaches, con esa pinta de ladrón distraido; los pandas, por el motivo que todos sabemos; los bueyes, con ese caminar impasible del que se sabe de vuelta de todo. los perezosos, koalas y demás fauna lasa y vaga; y sí, las ovejas. El ganado bovino. Esas que usamos para cuando no podemos dormir, que contamos una y otra vez, imaginándolas pegando brincos sobre troncos una y otra y otra vez hasta que caemos rendidos, si, de aburrimiento.
Jonathan King es un tío listo y con muchas ganas de pasarlo bien. Amante sin duda de la corriente splatter que combina humor absurdo y casquería (desde aquel caballero negro de la Monty Python hasta el Braindead de Peter Jackson, pasando por los cartoons de Chuck Jones o Tex Avery), ha introducido en su ópera prima un elemento apenas explotado en la historia de las monster-movies: el elemento entrañable como amenaza ominosa. Acostumbrados como estamos a películas con calamares, arañas, cocodrilos, serpientes, simios gigantes, polillas (que en su tamaño natural no es que sean muy amenazantes, pero feas son un rato), el señor King no se le ocurre otra cosa que asustarnos con ovejas: ese pequeño, torpe y lanudo animal que se pasa toda la vida con una mirada que podríamos traducir en: "mi vida es miserable, acaba con ella o adóptame y llévame contigo de viaje por Europa". "Black Sheep" narra la historia de un joven con fobia a las ovejas, que retorna a la granja, otrora regentada por su difunto padre, no sin encontrarse con un hermano pérfido que experimenta geneticamente con el ganado, un cateto con pocas luces pero de gran corazón (como todos) y una rubia prieta, ecologista, vegetariana, adicta a la cultura zen, llamada Experience (sic). El novio de Experience, un perroflauta con ganas de cambiar el mundo pero ceporro como él solo (otra perogrullada) roba un feto mutante de oveja y, en la huida, se le cae. El feto resulta ser una pequeña oveja, con bastante parecido a aquella rata-mono que aparecía en la anteriormente citada "Braindead", que muerde la oreja del desdichado hippie, y los morros de una compañera. Así ya tenemos el circo montado: por un lado, las ovejas buenas sin infectar y las malas con una feroz hambre de carne humana; y por otro, los hombres-oveja, también con muy mala leche y aspecto bastante desalentador. El resto se lo pueden imaginar: un festín de mutilaciones (menos de las deseadas) y mucho humor de brocha gorda (las ovejas parecen tener un grave problema de gases), rematado por un final antológicamente explosivo.
Jonathan King ha demostrado como se puede todavía innovar en el asfixiante mundo del splatter. Con demostrar simpatía por el género, y tomándoselo a broma, completamente en serio.

domingo, febrero 25, 2007

A Guide To Recognizing Your Saints (Dito Montiel - 2006)


Siempre he pensado que la familia, como estatuto, está sobrevalorado: estás forzado a vivir una gran parte de tu vida con personas que no eliges, que además se han permitido el lujo de darte una vida que no pedías, y, en el mayor de los casos, te dan una educación basada en patrones desfasados que ni siquiera les sirvieron a ellos para ser felices. Es lógico: la sociedad bienpensante espera que sufras por el fallecimiento de esa abuela a la que has visto tres veces en tu vida, que cuando hace lo propio el perro con el que has convivido durante quince largos años. Es así, el amor no brota innato derivado de una relación estrictamente cosanguínea, sino del roce, del día a día, de la rutina. "A Guide To Recognizing Your Saints" recoge la historia de una familia en un barrio marginal de los EEUU durante la década de los 80. En ella, Dito y sus amigos se debaten diariamente en un entorno en el que la violencia contenida, fruto de la desidia y el aburrimiento y las pocas persepctivas de futuro, amenaza con estallar como una olla express. En el grupo destaca Antonio, el mayor de ellos, irascible y maltratado por su padre, sobreprotector de Dito y, casi, uno mas de la familia de este.
La película está basada en la novela autobiográfica del verdadero Dito Montiel, haciéndose cargo además de las labores de guión y dirección. Y si bien es cierto que el material que trata es propio de una película de sobremesa, ya saben, letrero de 'basado en hechos reales' y situaciones tremendas y trágicas, Montiel se sabe rodear de un elenco actoral impecable, entre los que destacan el enorme Robert Downey Jr. y su padre, en la ficción, Chazz Palminteri, acaparando entre ambos las mejores escenas de la película. Siendo una ópera prima, no se regodea en la lágrima fácil, aunque se empeñe en dejarnos su ''sello autoral'' en ocasiones (esos dialogos mecanografiados a modo de guión sobre la pantalla, los cortes en negro en una escena dramática, las declamaciones a pantalla).
"A Guide To Recognizing Your Saints" nos habla de la familia desde un tono alejado de la moralina, de la capacidad que tenemos las personas de redimir nuestros errores y volver a andar el camino que un día tomamos. Los santos a los que alude el título no tienen nada que ver con los impuestos por sangre: son aquellas personas que van dejando poso en ti, y a los que hay que cuidarlos para no perderse en uno mismo

viernes, febrero 23, 2007

El pajaro espino remonta el vuelo


¡Sí! Nuestro querido amigo Richard Chamberlain, aquel sacerdote cuya moral no le cabía en la bragueta debido a las calenturas que le provocaba una brunette descocada, vuelve a las pantallas grandes de todo el mundo en el nuevo proyecto de Adam Sandler, titulado "I Know Pronounce You Chuck and Larry" en el que da vida a un desesperado empleado que finge ser homosexual junto con otro compañero para obtener beneficios fiscales, y para aprovecharse de la discriminación positiva que impera en su trabajo. El reparto lo completan Jessica Biel, Steve Buscemi y Kevin James. La dirección ira a cargo de Dennis Dugan, un muchacho con un poco notable currículum. Como curiosidad, destacar que el mismísimo Alexander Payne ("Entre Copas") ha colaborado en la elaboración del guión, entre otros seis profesionales. ¡Qué mala espina, oigan!

Black Sheep: ovejas hasta los huevos


Si es que ya tardaban en explotar la idea: ¿qué mejor que relacional el salvajismo de la serie b con monstruo con un animal candoroso a priori? vale, es más lógico con cocodrilos, pirañas, gorilas gigantes, incluso cucarachas, que dan mas miedo que todos los otros juntos, casi. Pero no me negarán que lo de esta película neozelandesa, tiene miga. Resulta que un buen día, cómo los científicos no tienen otra cosa que hacer, empiezan a alterar el ADN de nuestras amigas lanudas...y las convierten en seres sedientos de carne humana. Por supuesto, se trata de una comedia negrísima, que nos devuelte el espíritu montypythonesco de Peter Jackson, perdido definitívamente tras esos engolados proyectos de los que presume. Más que nada hago la comparación porque nuestro amigo barbudo era de las antípodas, también. Y en "Bad Taste", hacía explosionar una inocente oveja que pastaba por allí. Seguramente se han tomado la revancha.

Visto el trailer, puedo asegurar que promete psicotronía a mansalva, sobre todo viendo la aparición del hombre oveja. Black Sheep está dirigida por Jonathan King y protagonizada por Matthew Chamberlain (que se ve que le tiene gusto por eso de los animales cabreados, ya que protagonizó el telefim "Fatal Contact: Bird Flu In America" sobre la...sí, gripe aviar), Tammy Davis y Oliver Driver. Ha ganado dos premios en el Gérardmer Film Festival (Premio del Publico y Premio Especial del Jurado) y tiene previsto su estreno en USA a finales del mes que viene. Aquí tendremos que aguantarnos, porque huele a película inédita.

jueves, febrero 22, 2007

Adam's AEbler (Anders Thomas Jensen - 2005)



Es curioso el poder aturdidor que ejercen sobre nosotros algunas películas. Pasó con The Host, que uno no sabía muy bien cómo tomársela, porque verán, en principio es una monster-movie, pero después parece ser un drama familiar, pero no, es una película de conspiraciones, o una de aventuras a lo Tiburón. Es lo que pasa con "Adam's AEbler", o "Las Manzanas De Adán" en castizo y legible. Anders Thomas Jensen es danés, como Von Trier y Dreyer. Los que conocemos a estos dos personajes, sabemos de más la obsesión y la congoja que les daba la religión protestante: muchas de sus películas han versado sobre los milagros. Desconozco si en Dinamarca la sociedad es protestante hasta la médula, pero al analizar esta película, nos tememos que sí. Adam es neonazi (1) y sale de la cárcel para cumplir servicios sociales en una parroquia. En dicha parroquia habitan el sacerdote, un hombre henchido de fe, motor de su vida; un antiguo tenista malogrado por una erronea decisión del juez, alcohólico, y un terrorista islámico que tiene como obsesión invadir Noruega. A Adam se le encomienda una misión, algo que hacer con su vida en un breve período de tiempo. Como acaba de ser presentado al manzano del patio, no se le ocurre otra cosa que decir ''cocinar una tarta de manzana''. Lo que sigue es impropio de ser contado, y si aguantan el desconcierto de la primera media hora, o una hora entera si tienen un mal día y no están para que le cuenten milongas, obtendrán la recompensa: "Adam´s AEbler" es una película moral, que trata la eterna lucha entre el bien y el mal desde una perspectiva naturalista no exenta de ribetes fantásticos, aunque afortunadamente alejados del pastoso realismo mágico. Así, nos encontramos con una versión en clave de comedia negra y a color de "Ordet" (guardando las distancias, que duda cabe): Aquí hay milagros, símbolos cristianos para dar y regalar (los cuervos negros, los gusanos, las manzanas, el nombre mismo del protagonista), pero no se engañen: detrás de "Adam´s AEbler" lo que resulta no es tanto el aderezo religioso, que funciona y no da grima, sino más bien el desconcierto que suponen muchas de sus escenas enfrentadas a ese mismo aderezo: los encontronazos con los skinheads en el sacro lugar es buena muestra de ellos, así como la relación que se establece entre los distintos personajes, con reacciones inesperadas y, en ocasiones, de un tronchante humor negro. Además, el cariño que se demuestra por los personajes, todos impecablemente interpretados, es caro de ver en el cine de hoy. Una gozada para los sentidos. Un desconcierto que va tomando cuerpo y se transforma en una de las mejores, y más sencillas, películas que he tenido el placer de ver en los últimos tiempos, a pesar de su compleo e inquietante contenido.


(1)
Un tanto que se anota el film es ese, el mostrar un neonazi y un musulmán en una misma película y que solo salgan leves apuntes de conflictos raciales, y no se ciña la película a eso.

miércoles, febrero 21, 2007

Faster, Pussycat! Kill! Kill! (Russ Meyer - 1965)


Entre las primeras frases que oímos nada más empezar "Faster Pussycat, Kill! Kill!", nos encontramos con "sexo" y "violencia". Eso son los ingredientes principales de las exploit movies, películas baratas que se popularizaron a partir de la década de los cincuenta que ''explotaban'', de ahí el nombre'' el morbo de ver en la pantalla hecho de cuestionable moral, drogas, mujeres desnudas, asesinatos y pandillas juveniles, en pos de reventar las taquillas, y de paso entretener al americano medio, harto de su gris y anodina rutina diaria. Russ Meyer es uno de los directores más conocidos dentro del género: ha sabido granjearse una fama incuestionable a través de una filmografía llena de mujeres exhuberantes, de perímetro pectoral excesivo, machos dominantes y a la vez estúpidos que lo pierden todo al primer movimiento de cadera, entornos rurales en los que el redneck de la américa profunda decora los sucesos, siempre derivados de los pecados de la carne, los excesos, el dinero fácil y la lujuria. En 1965 rueda la que, a día de hoy y sin contar sus ''vixens'' queda como su película más recordada, "Faster Pussycat, Kill! Kill!", una enloquecida muestra de lo que singificaba el cine para el añorado Meyer. Asistimos a una enclenque historia paralela de ambición y venganza: el trío de go-go´s de club asesina al novio de una chica, y dan con sus huesos en la granja semiabandonada de un tullido podrido de dinero, padre de dos hijos, uno de ellos discapacitado. Ni que decir tiene que intentarán hacerse por todos los medios con el botín que el viejo tiene escondido. En todo momento, las mujeres del film son presentadas como figuras amenazantes, con esos contrapicados tan de cómic, mientras que los hombres son vilmente engañados o, simplemente, unos ingenuos de cuidado. Lo que más atrae de asistir a la proyección de una película como "Faster..." es constatar cuanto se le debe en parte al señor Meyer al cine de acción, digamos, moderno, fijando la vista sobre todo en Quentin Tarantino, consumado fan del cine del director californiano. Advertir, gozosamente además, que a pesar de que la supuesta violencia que entonces escandalizara, hoy en día pasaría la prueba del pase de sobremesa, es mucho más atrevida que otras producciones '' de entretenimiento'' de la actualidad. Es una película sincera: las tías están buenas y tienen la sarten por el mango, hay guiños lésbicos y peleas sobre la arena, planos detalle sobre músculos sudorosos y zonas pélvicas y bailes frenéticos en los que los inmensos senos campan a sus anchas, carreras de coches y puñetazos... Es una película divertida: hay escenas tremendamente surreales, como toda la transcurrida en la cena de la cabaña, y las actuaciones son deliciosamente histriónicas. Tiene una fotografía esplendida, con planos intensos como el abatimiento del hijo del tullido frente a la chica secuestrada... Y además, es una película que nos ha regalado todo un icono: la silueta de Tura Satana recortando el desierto, enfundada en un ajustadísimo traje negro.
Ya saben: ¡chicas a gogo!¡sexo y violencia!¡velocidad y riesgo! Faster, Pussycat! Kill! Kill!

martes, febrero 20, 2007

Saw IV

La cuarta parte de la saga más retorcida del reciente resurgir del cine de terror más cárnico, Saw, por fin tiene director. Y volverá a ser Darren Lynn Bousman, encargado de firmar las dos secuelas , bastante competentes para como está el percal, ciertamente, con un guión de Marcus Dunstan, firmante de la estimable y aún inédita en nuestras pantallas "Feast" y Thomas H. Fenton. Los resposables de Lionsgate aseguran que el total de películas que se harán en torno al 'asesino del puzzle' serán seis. ¿Nos lo creemos? El estreno de "Saw IV" tiene previsto lugar el 26 de octubre del presente año. Toca esperar.

Werewolf Women Of The SS

Justo hace una entrada os hablaba de "Grindhouse". Y os decía que el proyecto al alimón de Rodríguez y Tarantino iría trufado de varios falsos trailers promocionales de otras tantas películas falsas. Uno de esos trailers, el que da a conocer el film de llamativo título "Werewolf Women Of The SS" ("Las Mujeres Lobo De Las SS", en claro homenaje a la saga de películas de "Ilsa, La Tigresa De Siberia") está dirigido por Rob Zombie y gracias a la web bloody-disgusting podemos ofreceros una instantanea, la primera, del mismo.


En la foto, Bill Moseley y Sibill Danning

Grindhouse


¿Sabéis lo que son las sesiones dobles? Seguro que sí. Se popularizaron en la década de los 50: antes uno iba al cine y podía ver dos películas por el precio de una. Y así pasaba la tarde por un módico precio. ¿Sabéis lo que le gusta a Tarantino este tipo de material añejo, verdad? Seguro que sí tambien. El realizador norteamericano se ha juntado con, como no, su amigo del alma Robert Rodríguez para llevar a cabo un homenaje en toda regla a esas añoradas sesiones dobles palomiteras y puramente de evasión. "Grindhouse" se llama el proyecto conjunto; la película de Rodriguez se llama "Planet Terror", es una historia de zombies y cuenta en su reparto a Rose McGowan, la que fue novia de Marilyn Manson, Freddy Rodríguez, de "Dos Metros Bajo Tierra" y Naveen Andrews, más conocido por dar vida a Sayid en "Lost". Por otro lado, Tarantino repesca a (y van...) Kurt Russell en una road-movie con psicópata titulada "Death Proof. " además, "Grindhouse" homenajeará también a las doble feature insertando trailers falsos de películas exploit, segmentos dirigidos por gente como Rob Zombie o Eli Roth, y además en el tratamiento mismo de la imagen de ambas películas: grano gordo, fotogramas raídos y gastados... Además, según parece, en la época era bastante usual que el proyeccionista, en un alarde de inoperancia brutal, proyectase la película con los rollos cambiados, lo que provocaba que esas cintas desquiciantes y repletas de desnudos y violencia gratuita, fuesen aún más esquizofrénicas. Pues bien, ni cortos ni perezosos, los muchachos han decidido montar las películas un poco a la ligera. Como en "21 Gramos", pero sin pretensiones. Su estreno está previsto, por lo menos en los USA, en el próximo mes de abril. Y en tanto a su aparición en las pantallas españolas...aquí llega lo bueno. Según he podido leer en la web de aullidos, planean estrenar "Grindhouse" en dos partes, uséase, por un lado la película de Rodriguez, y tres meses más tarde, la de Tarantino. A tomar viento el concepto, la idea, el doble feature, el desparrame...y los trailers, porque a ver donde los van a meter. Y una duda me asalta.. Era de suponer que las dos películas no durarían más de 70 minutos, para así poder estrenar el par junto y que las salas exhibidoras no pusiesen el grito en el cielo (1). Entonces ahora ¿tendremos que pagar el doble por el precio de una película? ¿Nos pondrán algún corto de calidad para rellenar el hueco? Para una vez que en los USA hacen las cosas como Carpenter manda, vamos nosotros y la cagamos. Así nos luce el pelo.


(1) Ya pasó con "Hamlet" de Kenneth Brannagh, que se editó una versión cortada porque se negaban a estrenar la de cuatro horas, teniendo que reducir así los pases de la película, recaudando así menos dinero...

jueves, febrero 15, 2007

Héroes


Seguro que más de uno ya está enganchado a la magnífica serie "Héroes", ese tratado costumbrista en el que, a modo de shortcut fantacientífico, un puñado de personas con poderes sobrenaturales están destinados a luchar juntos contra una bomba nuclear que amenaza con asolar la ciudad de Nueva York. Pues bien, según informan fuentes cercanas a la producción, "Héroes" se compondrá de temporadas autoconclusivas, formadas por episodios continuos en el tiempo. Más como "24" que como "Lost", para que se me entienda. Por cierto, que anden con ojo los guionistas de ésta última, no les vaya a pasar como a los de "Twin Peaks", que aquello acabó como el rosario de la aurora...

martes, febrero 13, 2007

Half Nelson (Ryan Fleck - 2006)

No hace falta que les diga más, si de mis labios o dedos en este caso emergen las palabras 'Cine Indie'. Venga, todo de corrido: en el fondo, personajes marginales o perdedores, adicciones varias, tanto físicas como psicológicas, verbo sobre imagen, familias disfuncionales; en la forma, fotografía con grano, cámara nerviosa, interpretaciones presuntamente más basadas en la libre espontaneidad del devenir de los hechos que en las estrictamente ceñidas a un guión de hierro.

El pasado 2006, este tipo de cine, una marca (Sundance) y un género en sí mismo, nos dió una de cal y una de arena: la insufrible, pedante, engolada y amorfa "Thumbsucker" y la delicada, divertida, sincera y sentimental "Little Miss Sunshine". "Half Nelson", aún inédita en nuestras pantallas, se queda a medio camino, convirtiéndose en un lastimero quiero y no puedo que no resulta insultante en exceso, pero que se ahoga en sus propias pretensiones por querer contarlo todo, y de la mejor manera posible. "Half Nelson" cuenta la historia de Dan Dunne (Ryan Gosling), un profesor de historia adicto al crack y a la cocaína que establece una estrecha relación de amistad con una de sus alumnas, la joven Drey (Shareeka Epps). Sin embargo, las intenciones de Ryan Fleck y su guionista Anna Boden no se ciñen sólo a delimitar un universo de desarraigados que se buscan mutuamente, sino que intentan realizar un tratado en el que además converjan la sátira social, el adoctrinamiento político, el cine de denuncia, y la tertulia artística propia de un Woody Allen venido a menos. Fracasan en tanto en cuanto que no vemos en la pantalla el camino lógico de la narración, esto es, acción-causa. El meollo del asunto, lo que duele, se los toman al fresco, ilustrando puerilmente el film con escenas vacías en las que participan personajes completamente prescindibles: la exnovia del protagonista, su actual ''pareja'' con la que mantiene infantiles diatribas acerca de ideales. Además, desvelan un bastante torpe sentido del montaje, sobre todo en la escena paralela entre las cenas de la familia del profesor y las de su alumna, un entorno burgués acomodado el uno, marginal y pobre el otro, además de un molesto complejo de padre (el que le sienta tan bien, sin embargo, a Alejandro Gómez Iñárritu), combinando testimonios de la historia real que los alumnos declaman mirando a cámara, acompañados de imágenes de archivo.
De todos modos, no todo es desdeñable en "Half Nelson". La casi debutante Shareeka Epps borda un papel exquisito y contenido y hay secuencias en las que se agradece la sutilidad de la conjunción (por ejemplo, cuando advertimos que Dann es cocainómano, aplicando limpiacristales a la mesa y dejando caer un tubito blanco sobre ella). Sin embargo, el tramo final acaba siendo exasperante y forzado, quedándonos un plano final forzado, pretendidamente hermoso y efectista.

"Half Nelson" es, sin duda, otro producto más de la marca 'indie', en los que hay que rebañar para encontrar sinceridad de verdad.

lunes, febrero 12, 2007

Apocalypto

Si tuviésemos que apuntar con un dedo al primer alma artística libre que viésemos deambulando por Hollywood, seguramente acabaríamos con un dolor de brazos descomunal. Se cuentan con los dedos de una mano (¿Clint Eastwood?, ¿Woody Allen?), por lo tanto, toparse con uno de ellos es siempre una satisfacción, por mucha repugnancia que nos den sus ideas políticas o sus actos (in)cívicos. Buena muestra de ello es Mel Gibson, católico practicante, homófobo, lindezas varias que todo buen espectador, mal que nos pese, deberíamos obviar al enfrentarse a su obra creativa. Básicamente, porque de él es lo (único) que nos (debería) importa.

El señor Gibson, consciente del cariz suicida de sus proyectos megalómanos, no duda en financiárselos él mismo. Lo hizo con su apabullante versión de "La Pasión De Cristo", película de indudable magnetismo que se veía lastrada por un excesivo, en ocasiones, barroquismo visual. Y lo ha hecho con la impecable "Apocalypto", rodada en lengua maya y con actores no profesionales provenientes de tribus indígenas.

"Apocalypto" es una obra que aturde los sentidos, viva como un organismo pensante y pluricelular, que no se debe ver como tratado histórico de una época, conclusiones derivadas de una desafortunada promoción del film. Ante todo, se debe disfrutar como la gran obra de aventuras que es, atemporal y universal. Una historia que versa sobre el saqueo y destrucción de un poblado maya, la huida de uno de sus prisioneros, y la posterior venganza por parte de éste último.

Gibson narra a la perfección todos y cada uno de los sucesos que se nos presentan en pantalla, con un sentido del ritmo impecable (con una profusión de secuencias en fundido que nos sirve como herramienta para el respiro) y una belleza plástica más allá del gore infundado que les han querido ver sus detractores. Si bien es cierto que "Apocalypto" es una película violenta, nunca deja de estar enmarcada dentro de los parámetros del cine de aventuras, una violencia efectiva pero inofensiva, que no se adentra en los resortes de lo malsano y que únicamente ilustra el magnetismo bestial de una época. Época en la que no evita dejar su huella visual de educación judeocristiana (¿Acaso no se establecen paralelismos entre la subida de Jesucristo al monte de los olivos, y la peregrinación doliente de los prisioneros mayas atados en hilera a troncos por los brazos? ¿O ese gusto por el enfoque de las heridas convertidas en yagas?) o su ensalzamiento por valores como la familia (el más importante con el que cuenta la película), retazos para nada incómodos que se aceptan gustosos una vez que se entra en su maravilloso y frenético juego de cine de acción.

En el lado de los contras, podríamos achacar un ingenuo maniqueísmo a la hora de retratar a los villanos de la historia (esos huesos que adornan sus musculados cuerpos, esas miradas furibundas, esos actos de sadismo), el gusto del australiano por aderezar sus películas con unos cuantos planos en cámara lenta, o ciertos pasajes que no aportan más que espectacularidad, sin darle enjundia a la trama (véase la caída del árbol, por ejemplo). Sin embargo, no dejan de ser bobadas si las enfrentamos al conjunto, una película de aventuras y acción como las que ya no se hacen.

domingo, febrero 11, 2007

Klaxons: Atlantis To Interzone


¿Estabais hartos ya de los ochenta? ¿del glamour que despide un tubo de neón, un pelo cardado, un guardapolvos negro, los discos de la Human League, o el rosa y el negro?
Tranquilos, porque como esto de la moda es cíclico, ahora lo que se va a llevar es la ''new rave''. Menuda etiqueta se la tenemos que adjudicar a nueva sensación musical (y van...) de las Islas Británicas, a los nuevos mimados por el New Musical Express. En una entrevista que les hicieron, soltaron eso de 'new rave' porque a los muchachos lo que les gusta es la garrafa, la electrónica de trazo grueso, la que va directa a la yugular y se deja de medias tintas. Vamos, como un buen porno. Más o menos como la que se hacía en Manchester en plena eclosión acid.
De entre todas las canciones que han editado, "Atlantis To Interzone" es un claro ejemplo de lo que hacen. Buen y burdo rock para bailar. Sirenas, samplers femeninos entrecortados, percusiones secas y de golpe estratosférico, cambios de ritmo provocadores de esguinces y guitarras afiladas. Son 3:18 que provocan nausea de baile, epilepsia hooligan y ganas de machacar la cabeza a tu compañero de baile. Además cantan en falsete, y a veces hasta los tres a la vez. Sutilezas las mínimas. Garrulos como ellos solos. Esto, o se baila borracho, o no se baila. Demonios.