martes, febrero 06, 2007

La Celda (The Cell, Tarsem Singh - 2000)


Que si un pastiche entre "El silencio de los corderos" y cualquier película "de psicópatas" (dígase esto en un tono de "crítico purista despectivo"), que si es la versión femenina de "Matrix" (pero ¿qué demonios...?), que si tan endeble trama no se puede sostener con tamaña imagineria visual...
Olvídensede todo lo que han oído y leído hasta ahora acerca de "La Celda". Es todo mentira. Incluso esta humilde opinión también es mentira, porque se ha visto claramente influida por la borrachera de imágenes que componen la celda.
A saber: Una científica, un asesino en coma, un detective, una chica encerrada en un cubo de cristal, una búsqueda, escaso tiempo, el desierto, un caballo de madera, un reloj... eso, ni más ni menos, es la trama. No importa que los elementos creen confusión. Tarsem Singh los dispone para perturbar, para componer su obra como si de un auténtico poema se tratase (simplemente con observar, !admirar!, la secuencia final, que establece un paralelismo entre redención/salvación absolutamente deslumbrante, basta).
La primera secuencia ya perturba (y me da exactamente igual que parezca un anuncio de colonias...¿acaso la publicidad, por sí misma, es nociva?). Observar el caballo, vivo hace unos instantes, convertido en madera, con una pata alzada, la silueta recortando la figura...
Tiene momentos de belleza cruel y cruda que se cuentan a puñados. Tarsem dispone sobre el tapiz los elementos que comentábamos antes. Usa lo justo el ordenador (los escenarios son reales) y no se preocupa de explicar temas que no interesan. Porque lo que verdaderamente le interesa a Tarsem y lo que debe interesar al inquieto espectador que, virgen, se acerque a esta película, es encontrar un sentido a sus sueños, emborracharse con imágenes nunca antes vistas... objetivo final ( y, a veces, único) del arte de contar historias por medio del cine. Y a quien le importa la trama? A mi no, desde luego.

Flores Para Algernon (Daniel Keyes)


Flores para Algernon te llega muy dentro. Sabe donde tocar, donde llegar, como remover las conciencias ajenas, como convertir una aparentemente sencilla obra de "medicina - ficción" en todo un tratado sobre la tolerancia y el afán superador que aún mantienen algunas personas.

La trama es sencilla, clara y cristalina como los sentimientos de Charlie, un retrasado mental de 32 años que se somete a una operación quirúrgica con el objetivo de ver incrementado su CI (Coeficiente Intelectual).

Está escrita en primera persona: Charlie va desgranando en los llamados "Informes de progresos" retazos de su vida y su experiencia con las personas y el ambiente que le rodea. Desde el primer informe, Keyes sabe llevarte a su terreno (era un experto en el trato con personas disminuidas) y sufres un proceso de empatía con el personaje del que dificilmente te llegas a desprender. La ingenuidad del personaje, solo atachable a su defecto psíquico, nos hace ver el mundo despojado de toda maldad, lo que confiere al relato un patetismo añadido. Keyes apoya su relato en un maravilloso elenco de personajes secundarios, entre los que destaca el propio Algernon, rata de laboratorio, con la que Charlie mantendrá una amistad que va más allá del mero interés científico: se trata, sin duda, del espejo, un tanto deformado si se quiere, en el que el protagonista necesita contemplarse.

Emociona. No se lee, se devora. Difícilmente encontrareis un libro en el que se refleje el pensamiento de una persona "normal" de una manera contundente. Además, la prosa de Keyes es fluida y enormemente inteligente: para los informes "pre-operación", cuando Charlie aún no posee esa gran inteligencia que adquirirá posteriormente, se usan deliberadamente faltas de ortografía, errores de sintaxis, signos de puntuación que aparecen y desaparecen por arte de birlibirloque... para después, y de una manera continuada y sin sobresaltos, ir desapareciendo para dar paso a la escritura que se corresponde con el nuevo Charlie.

El Vengador Tóxico (The Toxic Avenger, Michael Herz y Lloyd Kaufman - 1985)


Sangre, potas, vísceras, heavy metal, chicas desnudas, mal gusto, desfachatez, drogas, alcohol, más sangre y visceras.
Eso es la Troma. Ni más ni menos. Si no te gusta, no lo mires.

Troma Inc., la productora de cine basura por excelencia, hace películas como churros. Y no engaña a nadie. Tampoco lo pretende. Sus películas se caracterizan por darle al público lo que éste verdaderamente quiere: sexo, drogas y rock´n´roll. Casi todos sus filmes están enmarcados siempre en el mismo lugar: un apacible estado ficticio llamado Tromaville. Y la trilogía tóxica no podía ser menos.

Dirigida por los fundadores de Troma, Lloyd Kauffman y Michael Herz, "The Toxic Avenger" es una suerte de sátira de las películas de superhéroes: un desdichado pardillo, de esos que abundan en las películas de niñatos yanquis, se cae en un bidón lleno de ácido radioactivo, lo que le convertirá en un superhéroe (¿¡), combatiendo así la escoria del estado, regentado por un seboso y corrupto alcalde.

Esa es la trama. Aderezada con uns efectos especiales malos de solemnidad, unas interpretaciones que de malas son memorables... hasta tienen el valor de rematar la historia con moralina.

No es una película para todos los gustos. Ahora no desentonaría demasiado junto a filmes dirigidos por los otrora escatológicos, y ahora reciclado en nosesabequé, hermanos Farrelly o los del añorado John Waters: su exceso de mal gusto, violencia e irrevencia es excesivo, valga la redundancia. Aún así, este vengador merece ser visto: solo por su desfachatez, por la desopilante crítica que realiza al "American Way of Life", por su argumento descacharrante, por la novia de Toxie, por las muertes, porque es de la Troma. Nada más y nada menos.

Portishead


Hipnóticos, hirientes, maduros, siniestros, dulces, oscuros, subyugantes, melancólicos, desgarradores. Son una serpiente que te devora lentamente, con el jugo ácido de su música desgarrando tus entrañas. Como el llanto de un niño. Como una noticia desesperanzadora. Beth Gibbons es el hada mala: sabes que es perversa, que hace daño, que mata con la voz, con las texturas de su voz, con los matices de su voz...su voz...su voz...voz...v...o...z...
Atmósferas extraterrestres. Sonidos alucinantes. Raymond Chandler se encuentra con una película de ciencia-ficción. Orquesta que desangra los temas, arreglos sinuosos que dejan sin aliento. Pum pum, pum pum, "Wandering Stars, For Whom it is deserve, blackness and darkness forever".
Es una película de gangsters, es un cadáver flotando en el río, un infarto repentino, un soplo al corazón.
Portishead han sabido crear algo nuevo. Ni pastiches, ni revisiones... totalmente nuevo. No se había escuchado nada así antes.
absténganse personas sin ganas de irse a otro mundo, a otro lugar: un lugar que limita con la peor de tus pesadillas y el mejor y más dulce de tus sueños.
...Y tú y Beth, agarrados de la mano. Ten cuidado. Es el hada mala.

Sam Raimi



Sam Raimi que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre. Vuelve a nosotros con el buen cine que siempre te ha caracterizado. El de los personajes torcidos, el de los ambientes opresivos, el de los salvajes comportamientos del hombre.

Comenzaste con muy buen pie. Cuando era pequeño, recuerdo con congoja el lápiz clavado en el tobillo de uno de los personajes de "Posesión Infernal" (The Evil Dead, 1981) , el monstruo putrefacto intentando salir del sotano, Bruce Campbell con el rostro desencajado decapitando a su querida amada...

También cuando vi "Ola de Crímenes, ola de risas" (Crimewave, 1985) y, la verdad, no me lo esperaba. Era algo así como una sátira del género negro, con detectives de mandíbula cuadrada, mujeres fatales y villanos caricaturescos.

Un poco más crecidito, admiré ese cuento de hadas perverso y malévolo que es "Darkman" (Darkman, 1990) . Recuerdo el estadillo del laboratorio de Liam Neeson y el rostro de su novia, desencajado, iluminado por las llamas, recuerdo las caretas de látex, una cabeza asomada en medio de la autopista y un coche que... ¡Crashh!

A medida que iba avanzando en edad, continuaba descubriendo los placeres del gore y, revisando "Posesión Infernal", me atreví a visionar "Terroríficamente Muertos" (Evil Dead II, 1987) . Y más risas, más gore, más Bruce Campbell, más Raimi. Noté influencias de los enloquecidos cartoons de la Warner Bros., del salvaje humor de los Monty Python...

Y acudí, con amigos, a ver el broche de oro de la trilogía, esa encantadora parodia de la "Sword Fantasy", con efectos especiales "Stop Motion" a lo Ray Harryhausen, con más humor que gore, todo hay que decirlo. Pero aún tu cine era perfectamente disfrutable.

Y te perdí la pista. "The Quick And The Dead". Ese spaghetti western con Sharon Stone y Leonardo DiCaprio aún no he tenido el placer (o la desgracia) de verlo. Me entristecí mucho ver cuánto te habías alejado del género por el que yo tanto te había admirado.

Hace dos o tres años, reapareciste tímido, apocado, como con las orejas agachadas y diciendo que habías madurado, que no harías ya ningún film de terror. Aún así, y con lágrimas en los ojos (y porque me invitaron, todo hay que decirlo), acudí presto a ver "Un Plan Sencillo" (A Simple Plan, 1988). Y aunque habías perdido por completo ese mareante y efectivo movimiento de cámara. esa violencia de rojo cómic, tu maldad aún habitaba en tu menudo cuerpo. La nieve cubría un avión derribado, los cuervos les sacaban los ojos a los cadáveres, una bolsa con nosécuantos millones de dólares... y un grupo de seres humanos convertidos en cuervos, sacándose los ojos entre sí.

Y no sé si lo hiciste por el vil metal, por que te gusta el béisbol, o por que estabas liado con Kelly Preston (o con Kevin Costner, quién sabe)... ¿A qué viene eso de "Entre el Amor y el Juego" (For Love Of The Game, 1999)? No la he visto y espero de todo corazón que los negativos ardán en el infierno.

"Premonición" (The Gift, 2000). Sólo a tí se te hubiera ocurrido realizar una versión terrorífica de "Un Plan Sencillo". Un pueblo, cuatro o cinco personajes con problemas y algo pasa...

Has elegido a los mejores actores. Has conseguido de que la dulce Katie Holmes tenga cara de viciosa, de que Keanu Reeves haga un papel aceptable... dotas de ambiente, de cuerpo, de enjundia, una historia sobre el papel nada atractiva, nos entregas una de las escenas más brutales de los últimos tiempos (la de Giovanni Ribisi con el padre), sufrimos, como Cate Blanchett, cada una de sus visiones... Una historia que es más real que fantástica.

Y ya me despido de tí. Has seguido en el fantástico con la más que notable saga de "Spiderman", así que hemos de congratularnos. Esperemos que algún día, nos vuelvas a hacer algo del tamaño de "Evil Dead"

La Matanza De Texas (Tobe hooper - 1974)


Tobe Hooper pasará a la historia del cine, no ya sólo a la del género de terror, por haber realizado una de las obras más crudas, atrevidas, desasosegantes, crueles y nauseabundas: "The Texas Chainsaw Massacre". "La Matanza de Texas" es todo un tratado de sadismo. Contando conque estamos en la decada de los setenta, Hooper se arriesga a contar, con tres duros y pico, la historia de un grupo de chavales vilmente masacrados por una familia de paletos carniceros. Lisa y llanamente. Ese es el argumento. Y nos lo cuenta sin usar la sangre. Que no, que esta película no es, ni de lejos, de "sangre y tripas". Los crímenes siempre los enseña apartados, con un encuadre feísta que aporta verismo a la imagen. A esto hay que añadir la fotografía granulosa con la que esta hecha la película.
"La Matanza de Texas" raya la perfección. Contiene escenas increíblemente difíciles de soportar, como aquella en la que la chica se encuentra en una habitación llena de plumas, y carne cruda, y huesos humanos formando altares, y gallinas enjauladas en habitáculos que se amoldan a su maltrecho cuero... aquella en la que esa misma chica es enganchada en un pincho de carnicero... aquella de la persecución... aquella del abuelo chupando (¡Come, abuelo, come!)...
Y Tobe hooper es más listo que el hambre. Para incomodar, usa y abusa de la enloquecida banda sonora, que incluye el sonido de una sierra mecánica; toma primeros planos de los rostros desencajados de las víctimas, de sus pupilas, de sus mejillas enrojecidas, de su sudor; abre la película con un off de una emisora de radio a la vez que vemos dos cadáveres desfigurados formando una extraña y, a la vez, fascinante escultura; deja a sus personajes sin amparo, tendiéndole trampas tras otras...
No ha perdido vigencia. Sigue poniendo los pelos de punta. Si aún no la has visto, no sé a que esperas.

Mal Gusto (Bad Taste, Peter Jackson, 1987)


La opera prima del neozelandés Peter Jackson (añorado ya, que ahora se dedica hacer películas megalómanas sobre gente hirsuta) se titula "Mal Gusto". Que título más acertado para esta obra que tardó en realizarse tres años. Jackson, una panda de colegas, tres duros y los fines de semana libres.
El argumento es demencial: una panda de extraterrestres vienen a la tierra a convertir nuestros cerebros humanos en apetitosas hamburguesas. Con esta trama y con el título, os podéis hacer una idea de por donde van los derroteros del film: gore cazurro, burro, bien dosificado y con unos dignos efectos especiales, aunque siempre con un encanto eminentemente cutre.
Jackson se divierte a lo lindo destrozando iconos intocables en la cultura australiana, como es esa antológica escena en la que una oveja es reventada de un misilazo, o las caricaturescas apariciones de personajes típicamente "british". Maneja la cámara nerviosamente, emparentando su cine con el cine de Sam Raimi: usa y abusa de la escatología, las vísceras, los golpes de humor salvajes (esa cabeza arrancada junto con la columna vertebral que es lanzada por la ventana al grito de ¡Goooool!,
ese extraterrestre usado para abrir una puerta, el ritual de beber las potas del gran jefe extraterrestre...), la música metalera...
Es una perfecta película para ver con los amigos un sábado por la noche. Pero ojo... los puristas ni os acerquéis a verla. Echareis pestes y no querréis mirar más allá.

Si quereis ver la escena de la oveja, pinchad aquí.

The Blair Witch Project (Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, 1999)




"The Blair Witch Proyect" supuso toda una revolución en el campo del marketing cinematográfico. De hecho, esta película es lo que es, para bien o para mal, gracias a la publicidad. Y digo para bien o para mal por una sencilla razón: vivimos en una sociedad totalmente mediatizada; si sobresaturamos los "mass media" con un determinado producto, llámese película, lavadora, desodorante o, incluso, vaya usted a saber, un revolucionario compuesto tonificante elaborado mediante la mezcla de orina de armadillo y ojos de murciélago, todo el mundo lo consumirá compulsivamente; ya dará igual que estés realmente interesado en el producto en sí; ya dará igual que lo hayas adquirido mediante iniciativa propia; irás a verlo, en nuestro caso, porque TODO el MUNDO habla de él, y si no lo ves no tendrás tema de conversación, serás un bicho raro, un ser galáctico de otro planeta.
Este prólogo viene al caso a raíz de hablar con personas que vieron en su día esta película. Todas las críticas negativas versan sobre lo mismo: no es la película que a mí me vendieron... en la publicidad parecía otra cosa... vaya estafa...
No, señores, no. Estafa, ninguna. No somos tontos, sabemos que la publicidad, muchas veces, es engañosa. Y el que vaya a ver una película llevado por su campaña publicitaria y, después, no le guste, yo le digo sinceramente, que se aguante.
Y vamos con la película en cuestión. Dejémonos de sobadas polémicas al relacionar esta película con la malsana "Holocausto Caníbal". "The Blair Witch Proyect" es un falso documental. Intenta extraer una parte de la realidad, un hecho terrible acaecido a tres jóvenes: a la vez, intentan realizar un documental sobre un mito, una leyenda urbana, una "mujer del saco". Un juego de "documental-dentro-de-documental".
Al intentar dotar a la película de una carga de realidad evidente, los directores, que no tienen ni un pelo de tonto, resuelven formalmente su trabajo: con el uso de la cámara en mano. Que si qué mareo... que si voy a vomitar... ¡pero si es el trabajo de tres adolescentes sin medios! ¿Que pretende el público? ¿Que rueden una superproducción con cámaras ultramodernas con los trípodes más caros del mercado?; con una fotografía granulosa y de mala calidad, unos encuadres difíciles y casi insoportables de aguantar; un sonido directo deficiente, unas interpretaciones improvisadas... todo esto al servicio de una trama funcional e inquietante. Vamos conociendo a los diferentes personajes, no como ellos actúan, sino como los efectos externos actúan sobre ellos. En el momento en el que recuerdas cuando eras pequeño, y no tan pequeño, y te marchabas con los amigos al campo, la película te suelta y no te deja escapar hasta el rotundo, cruel y escalofriante final.
Los mecanismos del terror usados en esta película son inteligentísimos, de una imaginación maquiavélica: ruidos extraños en cuarto o quinto plano en el silencio de la noche... un puñado de piedras situadas estratégicamente, enfrentadas a las tiendas de campaña, las risas de unos niños... sus huellas sobre un caserón abandonado... unos diabólicos signos colgando de los árboles...
De verdad que esta película no ha sido correctamente comprendida. Mal vendida, no debería haber pasado del circuito de salas, a veces despectivamente llamadas, de "arte y ensayo". Porque no estamos ante un "Se lo que hicisteis el ultimo viernes trece del verano azul", ni ante un "leyendas urbanas chachis III". Estamos ante un ejercicio de estilo, primero, y un tratado inteligentísimo sobre nuestro miedo más profundo, universal e inherente a la condición humana: el miedo al "horror vacui", a la nada, a la oscuridad ( de ahí la inteligente ausencia de sangre y visceras). Es, en definitiva, una de las obras que mejor definen lo que es el miedo en estado puro. Y el que no lo ve es, sencillamente, porque esta ciego.

jueves, octubre 26, 2006

Para Entrar A Vivir



Jaume Balagueró empezó con buen pie en el formato película: Los Sin Nombre era un competente thriller terrorífico sobre sectas satánicas, basada en una novela del británico Ramsey Campbell. Lo tenía todo, unos buenos actores, una buena historia, y una fotografía espectacular. Cuando todos fuimos al cine esperando lo mejor de Darkness nos llevamos las manos a la cabeza indignados. Una película torpe, infantil, indigna de alguien con tan magnífico debut, repleta de movimientos de cámara chirriantes e inútiles, giros argumentales hilarantes y fallos de guión en los que caería hasta un debutante. Cuando me enteré de que tenía en ciernes una nueva película, en inglés, con Calista Flockhart de protagonista (si, Ally McBeal) pensé automáticamente para mis adentros y afueras ''Va a ir a verla su tía''. Y así fue, aún sigo virgen de su tercer largometraje, el que según parece no está mal pero no se acerca a la primera. Sigo pasando, sinceramente. A esto que Balagueró le ha tocado realizar una de los telefilmes de la serie Películas Para No Dormir, cuyo extraño y feo nombre es Para Entrar A Vivir. Y qué quieren que les diga, es una pequeña película (apenas pasa de la hora) de una factura técnica abrumadora y unas interpretaciones por encima de la media. Una pareja busca piso (no se admiten chistes, que la cosa está muy mal) y acaba viendo uno semi abandonado, en las afueras de la ciudad, y con muy mal aspecto. La mujer de la inmobiliaria presenta un aspecto siniestro, hay maniquís por todos lados, nada da buena espina...Y hasta aquí puedo leer. Es mejor que entren sin noticia alguna más allá de las que someramente les he explicado: Balagueró conforma un salvaje survival horror a la manera de las películas del coloso yanki. Basada casi toda ella en una angustiosa persecución, el director catalán aprovecha los espacios del edificio con desmesurada pericia (recuerden el ascensor, si no). Tanto Macarena Gómez como Nuria Gonzalez están soberbias, no así el soseras de Adriá Collado, aunque como pasaba con Leonor Watling en La Habitación Del Niño su intervención no es demasiado larga y los efectos gore, aunque tardan en aparecer, son efectivos. Aunque, en el lado negativo, podríamos resaltar una serie de ''despertares'' (cuando lo vean entenderán de qué les hablo) que no vienen a cuento y lo único que hacen es crear confusión; Macarena Gómez bordea el histrionismo en ocasiones, a veces, y Balagueró parece que no puede dejar el efectismo barato a un lado (la escena al ralentí es innecesaria y torpe). Aún así, es un paso de gigante si la comparamos con el bodrio de Darkness película, esta sí, que debería haber quedado relegada al mercado DVD. Esta, lástima, no se estrenará en cine. Incomprensible.

miércoles, octubre 11, 2006

Parade "Todas Las Estrellas"


Mire usted, le voy a ser muy claro: soy hipersensible, me emociono con los documentales de la 2, aquellos en los que se comen a los pingüinos. Lloré hasta quedarme seco con "Inteligencia Artificial" (sí, soy de esos a los que les gusta el final) y cualquier nimiedad me afecta. Un día, estando yo divagando a través mis pensamientos, intente cavilar en la razón del porqué a ciertos tipos de personas nos gusta más un género que otro, porque a ti te emociona el heavy metal y a mi el pop. Pues no se, pero creo que mi pasión por el pop en sus milypico de ramificaciones (synth, electro, indie, melódico, beat, dream, yeyé) es debido a mi hipersensibilidad. Yo me emociono con historias de amor que se desarrollan en la infancia, como la que nos cuenta Corazón en María Del Mar, o la de Carlos Baila de Family...me emocionan las Amenazas de La Dama Se Esconde, el Motor de Los Planetas, las Calles y Avenidas de La Buena Vida, el Fan de La Casa Azul. Y me emociono con las canciones que hace Antonio Galvañ, que es lo mismo que decir Parade. Aunque claro, sus alumnos (porque Antonio es profesor de música, sí, el mismo que nos daba la tabarra con la flauta cuando éramos nenucos, según él mismo en el blog Se Feliz, acepta el silicio que alberga el sello Spicnic) se referirán a él como ''maestro'', o como ''maestro Antonio''. No sé si alguno le habrá dicho alguna vez ''Parade, ¿Puedo ir al servicio?''
El caso es que a mí me emocionan sus historias, y me emociona su persona aparentemente adusta sobre el escenario aunque permanentemente tierna, parapetado tras el teclado o el piano. Parade le canta a esas cosas que nadie le canta: a los zombies, a las manualidades con palillos, a cuando nos enamorábamos de personajes imposibles a través de los tebeos, de marionetas hechas personas, o al reves, de exoesqueletos, del último hombre vivo, de Flora Rostrobruno, de erizos despechados y picnics alienígenas. El imaginario personal de Antonio se encuentra lindando siempre con la ciencia ficción, con los homenajes directos a Ray Bradbury, Richard Matheson o quizás involutarios, como la ya citada Inteligencia Artificial (escuchen, si no, Exoesqueleto). Es sencillamente el profesor que todos querríamos (al menos yo) haber tenido de pequeños. Uno al que contarles las historias que se quedaban enmarañadas en nuestra cabeza, justo antes de acostarnos. Él habría hecho alguna canción con esa historia.
En el mes de septiembre salió a la venta Todas Las Estrellas. Lo compré religiosamente con mi chica granadina, pues es una gran seguidora de Antonio. Yo había ya escuchado gran parte del disco debido a su actuación el pasado verano de 2005 en el ciclo NOCTURAMA. Recordaba vivamente El Último Hombre Vivo, cuya melodía me dejo hipnotizado (por cierto Antonio, ¿Cuáles eran los dibujos que ilustraban esa canción? ¿Sr. Rossi?) y alguna que otra, como la genial Flora Rostrobruno. Y la verdad es que el disco pintaba muy muy bien. Una vez escuchado, y escuchado y vuelto a escuchar, sólo puedo decirte "gracias", como ya te dije personalmente al finalizar tu recital de Sevilla. Todas las Estrellas son doce canciones en unos ajustados 36 minutos y 37 segundos. Estas son, una a una:

  • Todas las estrellas: Porque si alguna se camuflara en lo negro del cielo, la iluminaría a base de besos para hacer que se fuese contigo. Un piano nocturno basta para mecernos y asomarnos al balcón del amor fugaz, eterno, intermitente e instantaneo. Y los coros...ay, los coros...

  • Estación Espacial: Los cielos de noche son bonitos, y los de Madrid también, mucho, que yo los he visto. Y el himalaya también, que es blanco y limpio. Yo surco el cielo y simplemente me conformo con mirar hacia abajo, que aquí en la estación espacial se está muy bien, escuchando a Bowie. Entre la luna y la tierra, lo tengo todo. Un pequeño medio tiempo en el que la cuestión de la falta de gravedad no le viene a los huesos nada mal.

  • Cuando Besó A La Cosa Del Pantano: Algo de ritmo para reivindicar los amores imposibles, el amor fou de la bande dessine, el qué más da si a mi me gusta lo verde. Ella lo vió hermoso y no dudó en darle un beso, aunque nadie lo quisiera creer. Ni es un monstruo, ni le hace falta ser humano. El cambio de ritmo es de campanillas. Perfecta.

  • Determinista. Sí, el destino existe, nada pasa sin querer. Algunas veces la usamos de excusa por si salen las cosas mal, o al reves, es que lo merecíamos, esto me ha pasado porque me tenía que pasar. El destino nos modela como a las piedras del río. Y desde el llanto, todos nos reímos del libre albedrío.
  • Flora Rostrobruno. Una canción que es un cuento adulto para niños, o un cuento infantil para adultos. Quien le iba a decir a la bruja que se enamoraría del pequeño. Antonio y su piano nos embelesa con esta historia triste de venganzas con una parte intermedia que haría las delicias de mi sobrinita (y esto lo digo con toda la buena intención del mundo)

  • Algo Mejor Que Hacer. En algun momento siempre dejamos para después las cosas importantes. No tengo ni idea de porqué, pero es un hecho. El decirle a alguien que se le quiere, un abrazo, una palabra bonita.

  • La Cena Del Sr. Lobo. De lobos andamos sobrados. "La Cena Del Sr. Lobo" contiene, y van, un estribillo perfecto. Una canción protesta (según el propio Galvañ), para que cada cual piense en el Sr. Lobo que quiera, ese animal que desproteje a su familia y no se da cuenta del daño que hace.

  • ¿Y Usted Qué Sabe Hacer?. Yo, con palillos, loctite y voluntad, te doy las estrellas y salgo en TV. Todo se consigue con un poquito de voluntad. Aquí Antonio canta como los ángeles. Como los de Nôtre-Dame, que es una catedral, ¿sabe usted?

  • Autopistas Elevadas. Para creer en ti subiré carreteras empinadas, escaleras de cristal o montes nevados. Para que por fin me pasen las cosas que le pasan a todo el mundo.
  • El Último Hombre Vivo. ¡¡Que gran canción!!. Ya nadie queda distinto, y si antes lo raro era ser un niño zombi, ahora lo normal es justo eso. No quiero votar a tu partido, ni jugar contigo al futbol, en TV solo ponen carne cruda (que perfecta metáfora). Pues no, no es nada divertido ser el último hombre vivo. Y a estas alturas...

  • Miskatonic Universidad. ¡Cuantos hemos soñado con una universidad así! (aunque en mi caso hubiese preferido un colegio o instituto). Ahora que eso del acoso está tan de moda y es más viejo que el dinero, un lugar como ese sería ideal, en donde todos los raros pequeñitos podríamos haber hablado de lo que hubiesemos querido. Por soñar, que no quede. Aunque claro, que exista únicamente para que haya gente normal y se puedan reír de nosotros...

  • Un Paseo Por Mi Cabeza. Yo te agarro de la mano y te llevo a mi cabeza para que resuenen más coros y melodías bonitas.

Todas Las Estrellas es un pequeño tesoro hecho con extrema dulzura. Y se nota. Antonio debe tener un corazón inmenso para parir canciones tan inmensamente bonitas como las que hace. Es un niño grande que se rodea de los pequeños para que no le falte la inspiración. Pues sí, ojalá hubiese sido mi profesor para inundarlo de aquellas historias que me venían de pequeño, y que se perdieron sin solución en algún recodo del tiempo. De nuevo, gracias, Antonio, porque el legado de la memoria infantil, en algún modo, siga vivo.

martes, octubre 10, 2006

La Habitación Del Niño


Parece increíble, pero es cierto, completamente cierto. La industria (risas) cinematográfica española tiene que apoyarse en mastodónticos proyectos tan fallidos y repletos de ínfulas como Alatriste para inyectar sus arcas. Y, sin embargo, una propuesta que podría haber dado tanto juego en taquilla como estas Películas Para No Domir se vean relegadas al estreno directo en DVD y al pase televisivo en TeleCinco. Narciso Ibañez Serrador ya en su momento creo aquel mítico Historias Para No Dormir que mantuvo insomnes a todos los españoles durante la segunda mitad de la década de los sesenta. Y para esta nueva tanda de seis largometrajes (La Habitación Del Niño dura setenta y cinco minutos) se ha rodeado de alguno de los mejores directores autóctonos del cine ''de género'', (léase Enrique Urbizu o Álex De La Iglesia) para intentar que las nuevas generaciones que no pudimos disfrutar de aquellas historias, tengamos nuestro propio reflejo televisivo contemporaneo. Dicha la introducción de rigor, he de decir que el primer capitulo de la tanda, titulado como ya he dicho La Habitación Del Niño es tremendamente efectivo, competente y sobrio. Magníficamente realizado por un Álex De La Iglesia contenido (jamás le haremos caso a un movimiento espasmódico de cámara, o a ningún tipo de efectismo visual al que sí que ha acudido en alguna ocasión a lo largo de su filmografía) y con un elenco interpretativo sin tacha (Javier Gutierrez lo borda, Leonor Watling simplemente no molesta, que ya es un logro, y unos secundarios de lujo, entre los que se encuentran Antonio Dechent en su papel de canalla sardónico de siempre, María Asquerino y Sancho Gracia). La historia es una vuelta de tuerca al manido terreno de las casas encantadas: una pareja con un bebé se instala en una casona enorme y una de las noches escuchan ruidos raros en la habitación del niño. Hasta aquí nada nuevo bajo el sol (o bajo el techo de la casa, según se mire). Entonces, ¿Qué es lo que la hace atractiva? el oficio tan inmenso de un Álex De La Iglesia que sabe contar la historia, que no la prolonga más allá de lo necesario, y lo bien que aprovecha la casa para meternos en el cuerpo el miedo. Además introduce de manera sabia el uso de las nuevas tecnologías para crear un inquietante juego de espejos y así contarnos, a la manera de un cuento gótico a lo Henry James mezclado con las maneras de Lovecraft, que hay mil mundos posibles aparte del nuestro, y que pueden llegar a ser más inquietantes incluso. Por contra, no acabamos de enterarnos del porqué del inquietante prólogo, con esos niños en la casona jugando (aparentemente sin conexión con lo que nos cuentan luego) y algunas escenas bordean el ridículo sin caer en él (vease la pelea escaleras arriba entre el matrimonio protagonista). Aunque estas medianías no ahogan la calidad de un cuento clásico con aliento moderno, que atenaza y no te suelta hasta el sorprendente y desasosegador giro final. No se lo pierdan cuando la pongan en televisión.

martes, agosto 08, 2006

You´re Pesado



Una reciente encuesta sobre realizada entre los habitantes de la ciudad de Londres, que valora esos sucesos que nos irritan o molestan, sitúa en el cuarto lugar la canción de James Blunt "You´re Bautiful". El sondeo ha sido realizado entre más de 2000 personas por parte de la empresa Lactofree. El primer lugar lo ocupa ''el que llamen a la puerta para venderte algo'', la segunda para ''los atascos de tráfico" y la tercera "para los que se cuelan".
De hecho, una emisoria de la misma ciudad ha dejado de radiar la canción de marras por petición expresa de los aborrecidos oyentes. Aquí deberíamos aprender de esto, y pedir que se dejen de radiar cosas como lo del koala, o musica de timbales en radio 3.
Como curiosidad, James Blunt permanece como ''cosa más pesada'' por encima de ''los guardias de tráfico''. Así que, ya puestos, nos podemos imaginar al Blunt, en medio de la carretera, dirigiendo el tráfico mientras con el pito en la boca tararea su cancioncilla.

Por eso y más, desde aquí, le pedimos a James Blunt que se calle la boca y vuelva a la guerra.

martes, agosto 01, 2006

Jacko en el viejo continente


Despues de situar su residencia en Arabia Saudita (qué lejos te has ido, hijo), más concretamente en el Reino de Bahrein al ser absuelto de los cargos por pederastia, Jacko quiere comprarse otro apartamento de estos pequeñitos que tanto le gustan a él, esta vez en un país de la vieja Europa. Según parece, sacará nuevo disco el próximo año, al que le seguirá una gira mundial. Jacko ha visitado, por el momento, Irlanda y Francia. ¿Le tocará el turno después a España? ¿Vendrá a Sevilla? ¿Lo veremos pasear por el puente de Triana, por las noches, en pantalón corto?

Eminem está triste...qué tendrá Eminem


Eminem no da pie con bola. Después del estrepitoso fracaso (comercial, se entiende, que a este las críticas se la deben sudar un poco) que supuso su último trabajo "The Eminem Show", el rapero blanco nuclear se ha divorciado ¡¡por segunda vez!! de su novia de la adolescencia Kim Mathers. Recordemos que una de sus mejores canciones, "'97 Bonnie & Clyde" aquella en la que el alter ego de Eminem, Slim Shady, mataba a su mujer y la metía en el maletero de su coche, abandonando el cuerpo en el bosque (se escuchaba hasta la simulación de como arrastraba el cuerpo) estaba dedicada a Kim. Cosas del amor, porque si no, no se entiende que esta muchacha volviese con alguien que le desea la muerte, ni que el muchacho vuelva con alguien a quien quiere estrangular. Aparte de todo esto, su compañero en la formación D12, Proof, fue tiroteado, acabando con su vida. Ante tal panorama, Eminem, lejos de abrazar sectas como Tom Cruise, o entrar a formar parte de los alucinados "I´m From Barcelona" o "The Kelly Family", le está dando a los antidepresivos, según ha declarado su portavoz Dennis Denehy. Mejor que este año se hubiese quedado dormido. O algo...

sábado, junio 24, 2006

Fudoh (Takashi Miike, 1996)


Basada en el manga ultraviolento de Hitoshi Tanimura, "Fudoh" se basa más en los relevos generacionales y las rencillas intestinas de una banda de yakuzas, que en las guerras de las mismas por controlar el comercio. No es solo eso uno de los principales atractivos de la cinta número 18 del enloquecido y prolífico Takashi Miike: los protagonistas no son sino adolescentes (el hijo del jefe yakuza) y niños de unos diez años que luchan con saña para insuflar de savia nueva al anquilosado estamento mafioso. Entre los adolescentes, se encuentran una hermafrodita capaz de usar su vagina como lanzadora de cerbatanas y un gigante con una fuerza asombrosa. Posee un ritmo envidiable, escenas hiperviolentas que poseen un espíritu cómic irresistible (el ejercito de niños entrenando a golpe de granada y fusiles, los espectaculos de la chica y su cerbatana, el tatuaje que se hace el protagonista con la propia sangre de su hermano decapitado, el veneno que hace que un jefe yakuza, literalmente, se desangre a chorros con presión por la boca) y una dirección correcta que para nada enturbia la acción y un sentido del humor negrísimo como sólo poseen en el lejano oriente. "Fudoh" es lo más parecido a ver un manga en imagen real, y entronca con otras películas de violencia adolescente como "Battle Royale". No hay que tomarsela en serio, simplemente y, como dicen al principio de la película, apaguen las luces y relajense

Emperor Tomato Ketchup (Shuji Terayama, 1971)


Ayer, durante la celebración de la III Fiesta De La Mujer Barbuda, mi amigo Mandy tuvo a bien de recomendarme una extraña película japonesa llamada "Emperor Tomato Ketchup" (1970) de Shuji Terayama. Es una cinta experimental, donde los niños toman el poder de la sociedad quebrantando los elementos establecidos, mostando imágenes extrañas pero cargadas de lirismo. Hay dos versiones de la misma, una de 27 y otra de 72 minutos y, por lo poco que pude ver, promete sensaciones inquietantes: niños desfilando en una playa, vestidos como emperadores en una sala, siendo atacados por adultos enfermizos, un enano decapitando a una gallina que comienza una carrera desquiciada...
Una película que hoy día sería imposible de que saliese a la luz, sin duda.

viernes, junio 23, 2006

Murder-Set-Pieces y el terror de hoy




Nick Palumbo es un joven director con ganas de tocarle las narices a más de uno. Tiene dos películas en su haber, una tercera al caer. Las dos primeras, "Nutbag" y "Murder-Set-Pieces" comparten el mismo esqueleto argumental: un desquiciado dando cuenta de jovencitas. Eso es todo. Lo que hace atractivo a una cinta como "MSP" no es tanto lo que cuenta, sino como. Y lo que cuenta en relación a la época en la que nos encontramos actualmente. La esquizofrenia de lo limpio, el protocolo, lo elegante, lo políticamente correcto, han matado el fin último del cine de terror, que consiste básicamente en revolver tripas, minar ánimos y causar miedo.
Wes Craven fue el que asestó la puñalada al género con la saga Scream. No desdeñándolas (por sí mismas son dos películas con enjundia y una tercera sin chicha ni limoná), la trilogía confirió al genero una marea de películas infladas de starlettes siliconadas sin chicha, asepsia en la planificación de los asesinatos, gore infográfico y una ausencia de imaginación increíbles. Títulos como "Un San Valentín de Muerte", "Se Lo Que Hicisteis El Ultimo Verano" y "Long Time Dead" así atestiguaban un debilitamiento de las raices del género, poniendo de moda el terror de diseño. Ha tenido que ser oriente y sus cuentos de fantasmas los que animen un poco el ambiente, con los remakes de "The Ring" o "Dark Water", aunque sin ahondar en las raíces del puro horror americano y si haciéndose propios parametros narrativos, mitología e idiosincracia de un pueblo que les viene un tanto lejos.
Dos películas irrumpieron en las salas, dos remakes que se tomaban en serio tanto a ellos mismos como a los espectadores. "La Matanza De Texas 2004" y "El Amanecer De Los Muertos" son dos perfectos ejemplos de cómo se debe hacer una película de puro horror sin evitar caer en trasfondos políticos o de mensaje, pero aunando espectáculo de pura evasión. Aunque en "La Matanza..." haya atisbos de fashion horror, el diseño de producción merece todos nuestros elogios, así como las interpretaciones y el despliegue de sadismo mostrado. "El Amanecer De Los Muertos" mira cara a cara a "Dawn Of The Dead" del maestro Romero para insuflar de vida al personaje zombie, entregándonos uno de los prólogos más potentes del cine de terror actual del momento. Asimismo, gente como Eli Roth, con la simpatiquísima y nostálgica "Cabin Fever" y la golosina podrida que es "Hostel", o James Gunn (que ya veíamos en los creditos de "El Amanecer..." en calidad de guionista, cuya película sobre babosas "Slither", donde encontramos el gore como medio para provocar carcajadas más que angustia, ha cosechado buenas críticas en su país natal, son la cabeza pensante de una nueva ola de realizadores que no se quedan en las teenagers de senos bamboleantes, sino que apuntan más a la carne pútrida y olorosa. Desde Francia, Alexander Aja (que cuenta con la electrizante "Alta Tensión") ha realizado el remake de "Las Colinas Tienen Ojos" del ya citado Wes Craven y la saga "Saw" va por buen camino, aunque sobrándole a veces estética de diseño.
Y si ahondamos un poco más dentro de la ponzoña, nos encontramos con una productora underground estadounidense llamada "Toe Tag Pictures" cuyo paquete de películas no son más que intentos de plasmar lo que sería una snuff movie real, con la saga "August Underground". Pocos medios, rodadas en video, muestran simplemente un catálogo de atrocidades vertidas en inocentes, aliñado todo ello con necrofilia ( en "August Underground Mordum" se cepillan el cadaver de una niña en una bañera), vómitos y sexo hardcore.
Retomando el hilo, Nick Palumbo ha querido aunar el toque snuff de cintas como "Hostel" y rodar su particular "Henry, Retrato De Un Asesino". Un joven aleman, de antepasados nazis, fotografía a mujeres, se las folla y luego las mata de diversas maneras. Hay dos personajes que se repiten, el de la ''novia oficial'' y su hermana pequeña. La hermana pequeña sospecha, es más lista que el hambre, y se presentará como la heroína oficial del film. Este es uno de los puntos originales de la película: a este hay que añadirles momentos de imponente carga estética, como cuando a una chica, desnuda y atada bocabajo, le coloca una piel de cerdo en la cara, o cuando el bebé empapado en sangre de su madre se agarra a esta gimoteando, o el gráfico asesinato de una niña de diez años. Aunque no son elementos suficientes para sostener un producto fílmico de calidad, por mucho Argento que tengas de inspiración, y por muchos cameos de Tony Todd ("Candyman") O Gunnar Hansen ("La Matanza De Texas") que intenten aportar algo de ''seriedad''. "Murder-Set-Pieces"carece de historia y lo único apreciable que vemos son ganas de molestar por el morro, haciendo alusiones antisemitas, racistas y misóginas. Que en los tiempos que corren no está nada mal

jueves, junio 22, 2006

Nuevo disco de Code64


Desde Lysekil, Suecia, nos llegan Code64. Desde su website poca información nos dan: hay secciones que aun están en construcción (desde no recuerdo cuando) así que desde aquí solo puedo contaros como suenan y si tienen calidad. Hace un par de años sacaron a la luz "Storm" sacudiendo con temas tan potentes como "Without You" la escena EBM melódica europea. Ahora en 2006 editan "Departure" y creanme si les cuento que han lanzado uno de los mejores discos de synth-future pop del año. La voz es potentísima, las melodías rotundas y cristalinas, sin desdeñar furia en temas como el single del año " Leaving Earth", electro en forma de videojuego añejo en "Go64", medios tiempos evocadores en "Guardian" o rompepistas brutales como "Airborn". La producción es excelsa: todo el álbum confiere sensación de volumen y alcanza unos niveles que dificilmente podrán ser superados este año en lo que al genero se refiere. Si no los conocían y son aficionados al synthpop más bailable, consigan sus dos álbumes. No os arrepentiréis

miércoles, mayo 03, 2006

Car crashes & other sad stories


"Había solo una persona en el Buick y no exactamente dentro. Se encontraba a tres cuartas más allá del parabrisas. Había una bonita luna..."

Robert Switzer, Head-on, 1953

Mell Kilpatrick era fotógrafo en South California durante las décadas de los 40 y 50, justo en la eclosión de la llegada de la tecnología y los coches. Se obsesionó con plasmar los devastadores efectos de tal boom: sus retratos quedan vívidos y extrañamente congelados. Acero, cristal y asfalto se conjuran para componer una desencantada postal en el que la felicidad absoluta del que se sabe millonario quedaba truncada en una milésima de segundo debido a otro incauto, una palmera que momentos antes no estaba, o un tímido perro abandonado que se cruzaba. Juega a veces de manera cruel con metaforas que se sienten evidentes, como ese coche que cruza un panel que reza "It´s LUCKY when you live in America". No sólo sirve para estatizar dicho infortunio, sino para servir de fiel reflejo de la sociedad: la estoicidad de la policía, la curiosa mirada de un niño a través de la ventanilla...
TASCHEN editaba una compilación de su obra, a la que también se le añaden fotografías de asesinatos y suicidios. Más negro que el cine negro. Pero tan real que produce extrañeza, no dejándonos de preguntar si realmente no nos encontramos ante un fotograma rescatado de la época dorada del género.

martes, abril 11, 2006

Spandau Ballet


Thank you for coming home/I´m sorry that the chairs are all worn/I left them here I could have sworn/These are my salad day/Slowly being eating away/Just another play for today/Oh, but I´m proud of you, but I´m proud of you/There´s nothing left to make me feel small/Luck has left me standing so tall/Gold/Always believe in your soul/You´ve got the power to know/You´re indestructable/Always believe in